
Según los habitantes de la ciudad, el sismo afectó Nueva Delhi, la capital de India, mientras que en Lahore, en la región oriental del Pakistán, personas aterradas salieron de las calles y abandonaron sus automóviles.
El epicentro del terremoto se encontraba en una zona montañosa aislada y poco poblada de la provincia de Badajsán, en el nordeste del Afganistán.
El observatorio estadounidense estimó que el terremoto causaría pocas pérdidas económicas, con "escasa probabilidad de pérdidas humanas y de daños".
En el norte de Afganistán y Pakistán se producen terremotos con frecuencia, especialmente alrededor de la cadena del Hindu Kush, donde las placas tectónicas euroasiáticas e indias chocan.
El pasado 24 de septiembre, un terremoto de magnitud 5,2 causó por lo menos 22 muertos y más de 300 heridos en la parte de Cachemira pakistaní, causando daños a viviendas e infraestructura en esa región del Himalaya.
El 9 de mayo de 2018 ya se había registrado un terremoto de magnitud 6.2 en el norte de Afganistán.




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