
Alrededor de 400.000 personas han sido evacuadas de sus casas en zonas bajas y costeras en las provincias de Samar Oriental y Samar Norte, ya que Vongfong, bautizado localmente como Ambo, arrastra vientos de 150 kilómetros por hora, con rachas de hasta 185 km/h, y fuertes lluvias.
"Tenemos varias instalaciones habilitadas para el aislamiento de pacientes de COVID-19, pero afortunadamente no tenemos casos aquí, por lo que las usaremos para el refugio de los evacuados por el tifón", informó el jefe del consejo de reducción y riesgo de desastres de la provincia de Samar Norte, Josh Echano.
Las autoridades locales y provinciales del área han advertido de la necesidad de enviar ayuda y suministros de alimentos, ya que el cierre desde mediados de marzo por la pandemia de COVID-19 ha provocado escasez de recursos para alimentar a los evacuados.
El tifón se desplaza a una velocidad de unos 15 kilómetros por hora en dirección noroeste, hacia Manila, donde se produjeron intensas lluvias poco después de la llegada del ciclón al país, a pesar de haber tocado tierra a unos 800 kilómetros de la capital.
Se espera que el tifón inunde toda la isla de Samar -la tercera mayor del país tras Luzón y Mindanao- donde Pagasa ya elevó en casi todo su territorio la alerta número 3, de un total de 4.
En Manila y provincias del centro y sur de Luzón -las más afectadas por la pandemia de COVID-19- ya se ha activado la alerta número 1, mientras se espera la llegada del tifón, este viernes.
Según los pronósticos de Pagasa, Vongfong se dirigirá hacia el norte tras llegar a Manila y saldrá el lunes del área de responsabilidad filipina camino a Japón.
Un promedio de 20 tifones azotan Filipinas cada año y el más destructivo y mortal fue en noviembre de 2013 cuando el supertifón Haiyan golpeó las islas de Samar y Leyte, matando a unas 7.000 personas y dejando a 200.000 familias sin hogar.



Comentario: Vongfong se ha convertido en un poderoso tifón de categoría 3 después de pasar por una rápida intensificación hoy en día