El 28 de junio, Marcos Gentiletti, de ocho años, falleció víctima de una leucemia mieloide que contrajo debido a la exposición a fumigaciones con la sustancia glifosato, comercializada por la multinacional Monsanto. El niño vivía en la localidad de Villada, provincia argentina de Santa Fe. A comienzos de este año, en la misma localidad, la bebé Julieta Sandoval también falleció. Nació con múltiples malformaciones que indican como causa el uso de agrotóxicos.

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Marcos Gentiletti, el pequeño que fue "asesinado" por el glifosato
En Villada, las fumigaciones se realizan a menos de 100 metros de las casas y las máquinas de fumigar circulan por la localidad, desparramando agrotóxico en espacios verdes y terrenos baldíos. Los vecinos exigieron el cumplimiento de la Ley 11.273, que trata sobre las fumigaciones, sin embargo, el presidente comunal, Ramiro Hernández, no respondió las denuncias.

Una nota de autoría de la abogada y ambientalista Graciela Gómez, publicada por la agencia BWN Patagonia, motivó la decisión de la comuna de regular las fumigaciones y apoyar a la familia del niño Marcos.

En entrevista con Adital, Graciela denunció que la ley 11.273 está en el Senado de la provincia de Santa Fe desde el año pasado para ser reglamentada, pero los políticos no se empeñan en el asunto. "Ahora en época de elecciones poco les importa la salud de la gente porque la soja domina la provincia y cada estamento del gobierno socialista", afirmó, agregando que la reforma ya tiene "media sanción" de diputados.

La ambientalista calificó la connivencia y corrupción de los políticos como "escandalosa". Como ejemplo de esto, contó que solicitó fiscalización después del caso de la bebé Julieta, pero no tuvo éxito en la justicia, ni acogida en la Asociación de Médicos. Ella puntualiza además que el gobernador de la provincia de Santa Fe, Hermes Binner, médico, y el senador Juan Carlos Zabalza, presidente del bloque del Frente Progresista Cívico y Social, bioquímico, a pesar de sus profesiones, afirman desconocer los problemas resultantes de las fumigaciones.

Para combatir la situación peligrosa a la que los vecinos están expuestos, la abogada recomienda solicitar al juez de amparo un juicio: "Bravo Celeste c/ Comuna de Ibarlucea y otros"; y presionar por un informe que el Ministerio de Salud debería editar sobre los casos de intoxicación, malformaciones y muertes.

Otro grave problema es el hecho de que los toxicólogos no llenaron el formulario C2, requerido por ley y con el objetivo de informar sobre los casos de intoxicación. Por eso, una acción necesaria, de acuerdo con la abogada, es exigir que los centros toxicológicos, como Toxicología, Asesoramiento y Servicios (TAS), dejen de ser subsidiados de la Cámara de Salud Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), que habría perdido la credibilidad, según ella.

Graciela también cuestiona el hecho de que las personas intoxicadas en Santa Fe son atendidas en otras provincias y revela que toxicólogos vinculados al TAS y a la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos están a favor del uso del glifosato, dando conferencias con ese posicionamiento.

"Una de ellas,integrante del Grupo 5 de la Comisión,asesoraa Chemtec, la fábrica de agroquímicosde Paraguay, que tiene causas penales por envenenamiento de niños de escuelas situadas enbarrios lindantes con la fábrica", denuncia.

Según la opinión de la ambientalista, el cuadro de situación argentino en lo que toca a fumigaciones es muy malo, pues no hay decisiones políticas. "Las presiones de los organismos agrarios pesan más que los enfermos que se ocultan. Los hospitales saben de la problemática pero ningún médico firma un certificado que confirme la relación veneno-cáncer-malformaciones. Todo se oculta", enfatiza.

A pesar de todos los daños producidos por el uso de agrotóxicos, el gobierno profundiza el modelo de producción que utiliza las substancias químicas, subsidia la sustitución de la floresta natural por área de reforestación y destruye la agricultura familiar.

"La realidad del país es incrementar, aún más, la frontera agropecuaria, las exportaciones de granos para alimentar cerdos con la falacia de terminar con el hambre del mundo. Lamentablemente la realidad es que están terminando con la vida y los recursos, como el suelo y el agua", finaliza.