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Un estudiante lanza un madero a la policías en Santiago
Al menos unas 80.000 personas marcharon el jueves en Santiago para exigir una mejora en la educación pública de Chile, en una de las mayores protestas de los últimos 20 años que culminó con 38 detenidos y violentos choques con la policía, informaron autoridades.

Los manifestantes se reunieron temprano en la céntrica Plaza Italia y se dirigieron hacia el ministerio de Educación y el palacio presidencial de La Moneda, cubriendo decenas de cuadras de la avenida Alameda. La marcha transcurrió de manera pacífica y festiva casi hasta el final, cuando se produjeron actos de vandalismo y enfrentamientos con la policía.

Los disturbios dejaron 38 detenidos y 20 policías heridos "con "lesiones leves como contusiones o cortes en el cuerpo", explicó a la prensa el intendente de Santiago, Fernando Echeverría. La Intendencia (Gobernación) de Santiago cifró la manifestación en 80.000 personas, mientras que los organizadores estimaron en más de 300.000 los participantes.

"Esto ha sido histórico, desde la vuelta a la democracia (en 1990) no se había visto algo así", comentó por su parte Giorgio Jackson, uno de los líderes estudiantiles. "Esperamos que las autoridades estén a la altura del desafío que implica hoy en día recuperar un sistema público de educación. Hasta ahora no hemos visto alguna medida transformadora de este sistema y por lo tanto va a seguir la presión ciudadana", agregó el dirigente.

En la protesta, participaron estudiantes y profesores de colegios y universidades públicas y privadas, que unieron su voz para exigir un mayor aporte fiscal a la educación, que hoy alcanza al 4% del PIB contra el 7% recomendado por la Unesco.

El presidente Sebastián Piñera, que afronta la manifestación estudiantil con la menor popularidad desde que asumió hace 16 meses (36%), respondió que la educación no se mejora con "paros ni manifestaciones", al tiempo que anunció que entregará una propuesta a la educación superior.

"En los próximos días cuando haya un clima de mayor serenidad y de mayor reflexión, nuestro gobierno va a proponerle al país su política de educación superior que incorpora muchas cosas que están proponiendo los estudiantes", señaló el mandatario. Chile tiene 3,5 millones de escolares y un millón de estudiantes de educación superior.

Los créditos privados con que se financian los estudios superiores tienen altos intereses y hacen que al final de su educación los universitarios arrastren deudas similares a las de una hipoteca. El conflicto se arrastra ya por más de tres semanas, con más de 200 colegios y una treintena de universidades ocupadas por sus alumnos.

Los choques de este jueves estallaron bien avanzada la marcha, cuando manifestantes intentaron saquear varios locales comerciales y ocupar la embajada de Brasil -frente al Ministerio de Educación-, siendo repelidos por la Policía, que lanzó agua y gases lacrimógenos y usó caballos para dispersar a los manifestantes, constató un periodista de AFP. Los manifestantes respondieron con piedras y palos, y arrancaron las vallas de seguridad.

Por la marcha circularon asimismo algunas réplicas de cartón de los carros lanza-agua con los que la policía dispersa las protestas masivas y un ataúd gigante con el que se buscó representar la muerte del sistema educacional chileno, cuyo modelo fue implementado durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

La dictadura redujo drásticamente el aporte público a la educación y fomentó la creación de instituciones privadas. Tras su fin, los esfuerzos se concentraron en aumentar la cobertura en desmedro de la calidad. "¡Y va a caer, y va a caer... la educación de Pinochet!", gritaron cientos de manifestantes a lo largo de toda la marcha, que intercaló alegres alusiones al ministro de Educación, Joaquín Lavín.

Durante buena parte de la jornada, los manifestantes bailaron al sonar de tambores y trompetas. Hubo también payasos, zancos y muñecos gigantes con la cara del presidente Sebastián Piñera y de varios políticos. El ministro Lavín acusó al movimiento estudiantil de haberse politizado debido a la inclusión de otros gremios, como el de los trabajadores públicos y de la salud.

"Siento que yo mismo podría haber ido a las marchas, cuando se hablaba de educación, pero hoy ya estamos en un tema bastante más ideológico", dijo Lavín. "Se empezaron a pedir cosas que están fuera de mi ámbito, renacionalización de riquezas básicas, Asamblea constituyente, cambios en las regalías (mineras), siento que el movimiento estudiantil ha sido instrumentalizado", agregó.