Hace unos diez meses que el PIB comenzó a contraerse en buena parte de los países de la zona euro. El covid-19 atacó primero a Italia y se fue expandiendo por Europa sin piedad. Las medidas de contención y el miedo paralizaron la economía en seco. Sin embargo, la narrativa predominante en ese primer momento era que nos enfrentábamos a una crisis muy profunda pero corta. La recuperación en 'V' se preveía incluso para final de año, de modo que el PIB acabase el 2020 casi en el mismo sitio donde empezó. Hoy, diez meses después ya se habla sin tapujos de heridas sin cerrar, cicatrices o pérdidas irreparables en el tejido productivo y el empleo. La crisis que iba para 'dos días' podría terminar dejando heridas casi incurables.
De la crisis de los 'dos días' a las heridas que dañarán la economía y el trabajo por años
© Difusión
Estas heridas afectarán además de forma desigual a personas, sectores y países. España está entre las economías más vulnerables a sufrir estas pérdidas irreparables, al menos en el corto y medio plazo. Empleos que no volverán, negocios que cerrarán sus puertas para siempre o un descenso de la renta en sectores de la población más vulnerable.

La crisis ha sido más profunda en España por la composición del sector productivo a todos los niveles (sectorial, demografía empresarial...) y las heridas podrían perdurar más que en el resto de países desarrollados, impidiendo que el PIB recupere los niveles previos al covid-19 en varios años y dejando algunos sectores con daños irreparables. A ello hay que sumar el menor margen fiscal del gobierno, que impide una actuación similar a la de países con unas cuentas más saneadas.

De la crisis de los 'dos días' a las heridas que dañarán la economía y el trabajo por años

Al principio de la crisis los expertos apostaban por una crisis profunda con una salida fuerte y limpia
"La evidencia de 82 epidemias graves anteriores al covid-19 sugiere que el crecimiento de la tendencia a medio plazo del PIB se reduce en 3 puntos en comparación con la tendencia anterior a la crisis", aseguran Gabriel Sterne y Tianchen Peng, economistas de Oxford Economics en un documento que analiza las cicatrices que dejará esta crisis económica en 162 economías diferentes. Para ello utilizan 31 indicadores que tocan todas las variables económicas y ponderan vulnerabilidades y experiencias en anteriores recesiones.

"Nuestro cuadro se basa en 31 métricas diferentes y revela que las cicatrices de largo plazo del covid-19 variarán ampliamente entre las economías... Filipinas, Perú, Colombia y España parecen ser los países más vulnerables, mientras que Australia, Japón, Noruega, Alemania y Suiza parecen estar en mejores condiciones para limitar las cicatrices a largo plazo".

Los canales y las fuerzas que afectan en el largo plazo también tienen relación con los que están impactando en la actualidad. Estos expertos señalan que las cicatrices se pueden ver en los patrones de comportamiento de la población: la confianza a largo plazo se ve afectada, lo que aumenta la propensión a ahorrar y reduce la inversión en capital físico y humano.

De la crisis de los 'dos días' a las heridas que dañarán la economía y el trabajo por años

España es el país desarrollado más vulnerable a sufrir efectos de largo plazo
También en los mercados laborales: la histéresis y los desajustes de habilidades pueden prolongar las dificultades para encontrar empleo de ciertos colectivos o incluso incrementar la tasa de paro estructural y de larga duración, lo que debilita la capacidad de crecimiento de las economías. España cuenta con un mercado laboral que se comporta relativamente peor durante las crisis económicas y que presenta una tasa de paro estructural mucho más alta que otros países comparables.

El Banco de España reconoce en sus últimas proyecciones que la crisis dejará efectos persistentes sobre la actividad económica incluso tras la eliminación definitiva de las limitaciones que pesan sobre su normal desarrollo como consecuencia de la pandemia.

El instituto monetario destaca que "la capacidad productiva de la economía se verá mermada por la desaparición de una porción del stock de capital, en la medida en que las acciones puestas en marcha para evitar las insolvencias empresariales puedan no ser capaces de impedir que, en algunos casos y con distinta intensidad según el escenario considerado, se materialicen determinadas situaciones de quiebra. Además, la crisis dejará un impacto negativo sobre la fuerza laboral, en la medida en que, a pesar del recurso a los Erte y a los programas de cese de actividad de los trabajadores autónomos, existirán puestos de trabajo que no superarán la crisis y que darán lugar a un cierto aumento del desempleo de larga duración".

Impacto sobre el empleo a largo plazo

En un trabajo publicado este martes, el BdE revela que el efecto del covid-19 reducirá la entrada de empresas nuevas, ante el impacto en las condiciones financieras. "Es probable que un aumento relativamente pequeño de las fricciones financieras reduzcan en gran medida la entrada de nuevas empresas de alto crecimiento, reduciendo la creación de puestos de trabajo a corto plazo pero, lo que es más importante, también un crecimiento del empleo más lento a largo plazo".

El dato que aporta el BdE en este documento es como poco impresionante: "En España, la entrada media de nuevas empresas se ha reducido en torno al 40% durante marzo-julio de 2020, mientras que el déficit (de entrada de empresas) acumulado en estos 5 meses es comparable al mismo déficit acumulado en los primeros 11 meses de la Gran Recesión".

De la crisis de los 'dos días' a las heridas que dañarán la economía y el trabajo por años

El PIB tardará años en recuperar la tendencia previa al covid.
Por ello, el BdE reconoce que "no se puede descartar el riesgo de que, a pesar de la contundencia de las medidas aplicadas (tanto en términos de los esquemas de mantenimiento del empleo a corto como plazo de provisión de liquidez a las empresas), se registren fenómenos de histéresis en el mercado de trabajo". La histéresis es un concepto que empleado en economía suele hacer referencia sobre todo al mercado laboral. Que la tasa de paro aumente en medio de una recesión es algo normal dentro un ciclo recesivo. Pero si años después de haber finalizado la recesión, el mercado laboral sigue mostrando grandes debilidades, es porque la histéresis ha hecho su aparición.

Durante una recesión se suele producir un incremento de número de parados, si estos desempleados pasan un largo periodo (desempleo de larga duración) sin trabajar puede perder parte de su valía. La formación de una persona desempleada podría quedar desfasada si este individuo no puede o no tiene la voluntad de reciclar sus conocimientos para adaptarlos a los requisitos de un mercado laboral cambiante. Por ello, el gasto eficiente en políticas activas de empleo es vital para mantener la capacidad productiva de un país.

Por otro lado, en los países que cuentan con mercados laborales poco funcionales como es el caso de España, las crisis afectan de forma más intensa a los jóvenes y sus efectos suelen perdurar más tiempo también. Desde la aseguradora Allianz creen que esta puede ser una de las cicatrices que deje esta crisis: los salarios de los trabajadores que están accediendo ahora al mercado laboral estarán lastrados durante años. "El mercado laboral juvenil es muy sensible a los ciclos económicos, y los jóvenes tienen más probabilidades de tener un empleo precario que cualquier otro grupo de edad. Después de la Gran Crisis Financiera de 2008, llevó años recuperarse en toda Europa, aún así, los ingresos de los jóvenes nunca volvieron a los niveles anteriores previos a la crisis en España", aseguran desde Allianz.

Menor inversión

El Banco Central Europeo advertía también de que el crecimiento potencial podía disminuir en varias economías ante un auge de las insolvencias empresariales. En el estudio publicado por el BCE se analizaban las cuatro grandes economías del euro y España salía mal parada.

El análisis del banco central "muestra que España es el país más afectado, con alrededor del 25% de la demografía empresarial en riesgo de sufrir problemas de liquidez". Según el informe, las empresas españolas son las más vulnerables a la pandemia dentro de la Eurozona, lo que supone que afrontan un mayor riesgo de quiebra por problemas de solvencia y liquidez.

De la crisis de los 'dos días' a las heridas que dañarán la economía y el trabajo por años
© Societe Generale
España tardará más que el resto de la zona euro en recuperar los niveles de PIB.
Durante el periodo de transición, el crecimiento potencial se verá dañado. Se requerirán nuevas empresas y que los trabajadores adquieran nuevas habilidades, un proceso que puede llevar tiempo. Por ello, desde el BdE o la OCDE se insiste con vehemencia en la necesidad de crear programas de formación para los parados y los trabajadores en proceso de Erte. Ese reciclaje será fundamental para que la economía pueda superar los niveles de PIB previos a la crisis y seguir creciendo después. Si una parte de la población no vuelve a encontrar trabajo, España estará desperdiciando parte de su factor trabajo y, por ende, topando el crecimiento de la economía.

Gita Bhatt, economista del Fondo Monetario Internacional (FMI), escribe en la revista de la institución que "para muchos profesionales, trabajar desde casa es algo fácil. Sin embargo, para muchos otros, especialmente los trabajadores de la hostelería y el turismo, el transporte, el comercio minorista y la atención al público, ya se están formando profundas cicatrices: trabajos perdidos, una brecha de habilidades cada vez mayor, una desigualdad creciente y un coste para la salud mental. Las mujeres, los jóvenes, las minorías y los menos capacitados se ven afectados de manera desproporcionada y podrían estar ante el comienzo de muchos años perdidos. Aquellos que tienen la mala suerte de comenzar una carrera en una recesión pueden experimentar ingresos más bajos durante 10 a 15 años después de la graduación, o más".