Traducido por el equipo de SOTT.net en español

Hubo un pequeño grupo que estuvo en la línea de frente durante el asalto al Capitolio de los EEUU el miércoles después de que el traidor Mike Pence apuñalara a Trump y a Estados Unidos por la espalda.
protest capitol building

Protestantes en el edificio del Capitolio, 6 de enero de 2020
Pidieron no usar sus nombres o información que les identificara porque no están seguros de si las autoridades federales les perseguirían, o si serán acosados por los personas de izquierda que expondrían sus identidades.

Verificaron sus historias con videos y fotos del evento. Citaré sus comentarios como "Adam", "Bill", "Charles" y "Doug".

Lo más importante es que todos relataron que la multitud era completamente no violenta y que la policía instigó la violencia contra los manifestantes incluso antes de que llegaran a los terrenos del Capitolio.
"Estábamos en la acera primero, contra unas barricadas y gradas de metal, esperando que el presidente Trump viniera a hablar al Capitolio a las 13:00. Diez minutos antes, miles de personas estaban en la calle cantando "Que te j**** Nancy" y "Paren el fraude" en un megáfono y la gente se enfadaba porque acabábamos de descubrir que el vicepresidente Mike Pence se había retractado de una declaración anterior que indicaba que cuestionaría la certificación de los electores. Cuando la multitud se enteró de que habían sido traicionados una vez más por la clase política republicana, engañados por alguien tan cobarde como Mike Pence, la ira de la gente era visible", dijo Charles. "Desenrollaron una enorme bandera de la vampiresa Nancy Pelosi y eso llenó de ira a la multitud".
"Las calles estaban abarrotadas de gente común: abuelas, niños, familias, abogados, médicos, gente de todos los ámbitos. Era una multitud de estadounidenses", dijo Bill.

Estaban golpeando a ancianos y ancianas

"Estas familias se movieron a las barricadas interiores, no fue algo agresivo, sino pacífico. Aquí es donde los policías entraron y usaron una fuerza abrumadora. Estábamos en la línea de la barricada y sacaron las porras extensibles de metal y empezaron a golpear a los manifestantes de Trump tan fuerte como pudieron. Estaban golpeando a ancianos y ancianas, personas que por alguna razón trajeron a sus familias al evento. No podía creer que hubiera niños pequeños caminando en esta multitud, pero la policía tenía como objetivo a los niños y los golpeaba con una porra en la cabeza. Fue un acto despreciable", según Charles.

"Eran policías normales hasta ese momento", dijo Bill.

Esta acción de la policía llevó a la multitud a un punto culminante, donde exigían que fueran tratados con respeto, pero en lugar de eso, la policía comenzó a rociar con espray de pimienta o gas lacrimógeno a la multitud. Luego se abrieron paso a través de cuatro capas de barricadas.

Mientras asaltaban el Capitolio, "Había un tipo que subió a una torre y podía supervisar toda la refriega, sabía exactamente qué decir y conducía a la gente al Capitolio. Fue como sacado de la película "Enemigo a las puertas" cuando los comisarios soviéticos gritaban a la gente que avanzara. Era alguien bien adulto, este tipo era claramente un veterano de guerra. Todavía puedo oírlo, "si no avanzas, Biden entra" - Este tipo era un verdadero profesional, y le gritaba a la gente que diera "cada paso posible adelante" y que "cerraran los espacios" y que dar la espalda era darle la espalda a Trump. Decía que si no avanzábamos, Pence nos daría el comunismo de Biden. Estaba a 15 metros de altura y dirigiendo toda la escena. Le decía a la gente que pasara agua embotellada y otros recursos", dijo Charles.

Vi a una mujer mayor sangrando profusamente, parecía que su ojo se salía de la órbita.

"Podíamos ver que los 200 policías antidisturbios estaban siendo muy cuidadosos de mantenerse detrás de las barricadas, así que pensamos que negarles eso haría que fueran menos agresivos. Había trozos de metal que agarramos y luego los arrojamos como si fueran jabalinas. Eso causó que las barricadas se debilitaran y para entonces, la gente estaba tan enfadada que empezaron a golpear a los policías por atacar a los niños y a las abuelas. Había un policía muy obeso en particular, que disparaba a propósito a la gente en los ojos con paquetes de pimienta de perdigones que estaba causando heridas horribles. Vi a una mujer mayor sangrando profusamente, parecía que su ojo se salía de la órbita. Fuimos a por ese gilipollas cuando derribamos las barricadas, pero más tarde, cuando vieron que se convirtió en una pelea igualada, huyeron", dijo Bill.

"Intentaron gasearnos. Había experimentado el gas lacrimógeno antes y esto no era algo normal. Olía diferente, su color era diferente en el aire y picaba mucho más. No podías respirar. Pero lo que ocurría era que había el viento justo cuando el gas golpeaba duro a los chicos de primera línea pero luego se disipaba entre la multitud y no tenía el efecto deseado", dijo Bill.

Fue entonces cuando, según el pequeño grupo, los manifestantes comenzaron a desmontar las barricadas de metal que protegían a la policía.

El pandemonio de la policía huyendo de la multitud y siendo atacada por algunos, reveló que una fuerza mayor los estaba "flanqueando" por un lado, esperando entrar y atrapar al gran grupo de furiosos manifestantes azotados por la brutalidad policial. En ese momento, fueron golpeados repetidamente por granadas aturdidoras o "flash bangs" de algún tipo que los aturdieron a todos.

"Fue coordinado por todos los lados, los policías nos golpeaban con seis latas de gas lacrimógeno a la vez, y múltiples granadas. Disparaban al mismo tiempo. Parecía una galería de tiro, y ellos eran los agresores. Estaban disparando a la multitud varias filas atrás sin ninguna razón", dijo Charles.

Después de que las barricadas cayeran y una de las últimas granadas explotara, "eso me hizo como un reajuste, algo que me ayudó a que despertara, me zumban los oídos y luego, a la luz del sol, veo el Capitolio justo delante de ti y te das cuenta de lo que tiene que pasar a continuación", dijo Adam.

La policía avanzaba y avanzaba, y estaba a punto de tomar el control de los manifestantes.

"Así que vemos que esto sucede y nos damos cuenta de lo que está a punto de suceder, estos policías salvajes están a punto de lastimar a toda esta gente y luego probablemente nos arresten a todos y no hay forma de retirarse sin ser pisoteados, así que me giro hacia los tipos a mi alrededor y les grito: 'Mamá no crio a ninguna perra' y entonces tiramos las barricadas a un lado y nos precipitamos al Capitolio". Los teníamos huyendo y sabíamos que no podían detenernos. Usamos los andamios de la plataforma de inauguración de Biden para entrar al complejo", dijo Doug.
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Protestantes luchan con las fuerzas policiales en los peldaños del edificio del Capitolio
Adam añadió, "Nos pusieron en esta situación en la que no teníamos opciones. No podíamos volver contra la multitud, nos empujaban contra estos policías, y los policías rompían cráneos con porras extensibles de metal sin ninguna razón". Entonces pudimos ver que estaban a punto de empeorar aún más las cosas. Crearon esta situación y no nos dieron otra opción".

La escena tomó vida propia después de eso, dijeron. Donde las batallas con la policía brutal del Capitolio y otras fuerzas policiales de fuera continuaron, ya que muchos se apresuraron hacia el Capitolio, mientras que otros llevados por la curiosidad entraron en el Capitolio.

Cuando se le preguntó cómo llegó la gente a los niveles superiores del Capitolio, Bill explicó, "Oh, eso fue muy gracioso. Alguien se fijó en la grúa para el stand de inauguración de Biden y tomó el control de la misma. Se convirtió en el ascensor mágico para subir a la gente al edificio. Era como Bob el Constructor y su ascensor mágico para asediar la certificación ilegal de Pence."

"Había algo que me decía que entrar en el edificio era ir demasiado lejos, así que me quedé fuera, pero era tentador. La policía seguía intentando hacer daño a nuestra gente, y hubo un momento surrealista cuando un gran grupo de abuelas subió y se sentó en las escaleras del Capitolio. Estaban bloqueando la entrada de muchos manifestantes, pero estaban cansadas y no tenían otro lugar donde sentarse. Parecía que pensaban que Mike Pence iba a salir a darles helado, cajas de zumo y un tour personal. No tenían ni idea de lo que estaban en medio, y ninguno de nosotros realmente lo sabía. Nadie era un manifestante profesional aquí, sólo se veían obligados por necesidad a avanzar o ser golpeados en la cabeza por una porra", dijo Adam.

Una de las mujeres victoriosas en estos enfrentamientos con la policía, una anciana de unos 70 años de pelo cano, estaba peleando con los policías y cuando huyeron dejaron atrás uno de sus cascos. Charles dijo: "La gente estaba sufriendo heridas graves y nosotros seguíamos ganando". No nos cansamos de ganar. Así que esta abuela tuvo su victoria y tomó ese casco como si fuera el cráneo de su enemigo, y se acercó al podio donde Biden iba a dar su discurso de inauguración, lo levantó y dio un rugido".