Traducido por el equipo de SOTT.net en español

Han sido 24 horas turbulentas para el gigante minorista Amazon. En primer lugar, el fundador de la empresa (y la persona más rica del mundo) Jeff Bezos anunció que dejaría el cargo de consejero delegado. Luego, la Comisión Federal de Comercio (FTC por sus siglas en inglés) dictaminó que la empresa había robado ilegalmente más de 61 millones de dólares en propinas de clientes destinadas a sus conductores de reparto.
Bezos
© BFN News
Jeff Bezos, consejero delegado de Amazon
Por contrato, los conductores de Amazon debían ganar entre 18 y 25 dólares por hora y quedarse con todas sus propinas. Sin embargo, desde al menos 2016, la compañía había estado confiscando secretamente las propinas que los clientes enviaban a través de una app, utilizando sus contribuciones para reducir sus propios pagos salariales, lo que significa que estaban estafando tanto a los clientes como a los empleados. "En total, Amazon robó casi un tercio de las propinas de los conductores para rellenar su propia cuenta de resultados", dijo el comisionado de la FTC, Rohit Chopra.

A diferencia de los casos de delitos empresariales en otros países, a Amazon sólo se le exigirá que devuelva el dinero que tomó de los empleados. Por lo tanto, no se enfrentará a ninguna consecuencia negativa, excepto una posible reacción de relaciones públicas debido a la mala prensa. Sin embargo, en lugar de interrogar a Amazon, los medios de comunicación parecen esforzarse por defenderla, restando importancia a la naturaleza del delito en sus titulares.

Tapando delitos corporativos

La palabra "robar" estuvo notablemente ausente en gran parte de la información, a pesar de que el informe original de Reuters utilizaba la palabra en su título, un reflejo directo de la sentencia de la FTC. Muchos periódicos optaron por usar el término "retener" en su lugar:

"Amazon pagará una multa por retener las propinas de los repartidores" (New York Times),

"Amazon pagará 61,7 millones de dólares a los repartidores tras retener propinas" (Los Angeles Times),

"Amazon acepta un acuerdo multimillonario por retener las propinas de los conductores" (Pittsburgh Post Gazette),

"Amazon condenado a pagar una multa de 61,7 millones de dólares por retener las propinas de los conductores" (The Independent),

"Amazon pagará un acuerdo de 61,7 millones de dólares después de que la FTC diga que retuvo algunas propinas" (Washington Examiner).

Otros medios de comunicación utilizaron palabras como "embolsarse" (Financial Times, BBC), "quedarse" (CBS News), o "acortar" (Courthouse News) (Washington Post).

Forbes page
© Forbes
Los medios de Forbes califican el robo de "denuncia"
Peor aún, muchos más enmarcaron la noticia como una mera alegación, a pesar de que la FTC había emitido una resolución formal. Forbes, por ejemplo, tituló: "Amazon pagará 61,7 millones de dólares de acuerdo después de retener supuestamente las propinas de los repartidores". Otros (Daily Caller, Daily Mail) hicieron lo mismo. Mientras tanto, en un tuit sobre la noticia, Vox.com afirmaba que "Amazon pagará 61,7 millones de dólares en un acuerdo sobre las acusaciones de que la empresa utilizó las propinas de los clientes para subvencionar los salarios por hora de algunos conductores de reparto."

Así, el hecho de que Amazon hubiera sido sorprendido robando se diluyó en una afirmación de que simplemente estaba "subvencionando" los salarios de "algunos" de sus empleados.

Tal vez el peor infractor fue el sitio de noticias de negocios y tecnología ZDNet, cuyo titular fue "Amazon pagará 61,7 millones de dólares para resolver la disputa sobre las propinas de los conductores de Flex con la FTC", que oscureció el asunto convirtiéndola en una disputa financiera nebulosa y de sonido muy técnico. Sólo un número muy reducido de medios, entre ellos Slate y The Huffington Post, se hicieron eco de la decisión de la FTC utilizando la palabra "robó" en sus titulares.

Leyendo más allá de los titulares

El encuadre es un concepto importante en los medios de comunicación, ya que las palabras elegidas incitan a los lectores a interpretar las noticias de una manera determinada. Por ejemplo, esta semana, al informar sobre el mismo tema de sanidad, la CNN lo enmarcó como "Biden firma órdenes ejecutivas que amplían el acceso a la sanidad", mientras que Fox News lo presentó como "Biden firma una orden sobre prioridades sanitarias de extrema izquierda". La primera hace que los lectores vean la medida como una mejora de la inclusión, mientras que la segunda encaja en una narrativa de "toma de posesión socialista radical del gobierno".

Y lo que es más importante, en este panorama mediático de 280 caracteres, la mayoría de las personas no leen más allá del titular, incluso antes de compartir el contenido, lo que hace que los títulos precisos sean especialmente importantes para transmitir información sobre noticias y eventos actuales. De hecho, un artículo de Science Post con el título "Estudio: El 70% de los usuarios de Facebook sólo leen el titular de las noticias de ciencia antes de comentarlas" presenta un párrafo de información antes de descender a un texto incoherente "lorem ipsum" y ha sido compartido 193.000 veces, sobre todo en el propio Facebook (aunque no está claro cuántas personas lo han compartido como una broma).

Así, el efecto de los titulares inexactos ha sido enterrar una historia sobre el robo masivo de salarios. El robo de salarios es un problema masivo en EEUU. Un estudio de 2017 del Instituto de Política Económica a través de diez estados de EEUU encontró que 2,4 millones de trabajadores con salario mínimo estaban siendo defraudados por un promedio de 64 dólares por semana, lo que equivale a 8 mil millones de dólares de pérdidas anuales. Para muchos, es mucho más probable que su empleador les robe que un ladrón enmascarado. Sin embargo, este no suele ser el tipo de infracción que los políticos "duros con la delincuencia" tienen en mente cuando despliegan esa retórica. Y cuando el público piensa en la delincuencia, el robo de salarios rara vez ocupa un lugar destacado en la lista, gracias, en gran medida, a cómo los medios de comunicación restan importancia a la delincuencia empresarial en la que los ricos roban a los pobres.
Sobre el autor:

Alan MacLeod es redactor de MintPress News. Tras completar su doctorado en 2017 publicó dos libros: Malas noticias desde Venezuela: Veinte años de noticas falsas e información errónea y Propaganda en la era de la información: Todavía fabricando el consentimiento. También ha colaborado con Fairness and Accuracy in Reporting, The Guardian, Salon, The Grayzone, Jacobin Magazine, Common Dreams, el American Herald Tribune y The Canary.