
La mujer asegura que, hace más de una década, fue violada por bomberos parisinos en numerosas ocasiones durante dos años. Entre 2008 y 2010, Julie se sometió a un tratamiento intensivo con medicación que requirió numerosas intervenciones de los bomberos, y fue entonces cuando cerca de 20 integrantes del cuerpo mantuvieron relaciones sexuales con la menor aprovechando su vulnerabilidad.
Por el momento, la justicia ha remitido a tres bomberos a un tribunal penal por "delitos sexuales" y no por "violación", ya que se consideró que la "falta de consentimiento" por parte de la adolescente estaba "insuficientemente caracterizada".
Los tres reconocieron haber tenido relaciones sexuales con la entonces adolescente pero dicen que esas fueron consentidas. No obstante, en un diario Julie escribió en aquel momento que estaba "aterrorizada y paralizada por el miedo". La apelación de la mujer pide que sus presuntos agresores sean juzgados por violación. Según la ley, para presentar cargos por violación la denunciante debe probar que fue forzada o coaccionada violentamente.
Los bomberos acudieron a su casa 130 veces durante dos años, durante los cuales Julie asegura haber sido violada en grupo en varias ocasiones. Según declaraciones de los investigadores, la salud física y mental de Julie comenzó a deteriorarse después de las agresiones. La mujer dejó de tomar medicamentos en julio de 2010 como parte de una revisión del tratamiento y, con la mente ya más clara, le reveló los abusos a su madre.




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