La capital de Irlanda del Norte (parte de Reino Unido), Belfast, se generó este domingo una nueva jornada de revuelta, aunque de menor intensidad este sábado, justo el primero de los ocho días de duelo a propósito de la muerte del príncipe Felipe, duque de Edimburgo, consorte de la reina Isabel II.
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Los disturbios de los últimos días han reavivado el fantasma de la violencia que vivió la isla en las décadas de los 80 y 90 del pasado siglo.
Las autoridades se mantienen en alerta por lo que consideran una espiral de violencia que hace muchos años no se veía. Así lo ha señalado el primer ministro irlandés, Micheál Martin, quien señaló que no se permitirá el retorno de la violencia, "tenemos el deber, por la generación del acuerdo y por las generaciones futuras, de no sumirnos en una espiral que nos devuelva a la época oscura de las matanzas sectarias y de las discordias políticas", agregó.

Los manifestantes se enfrentaron con cócteles molotov y piedras a la Policía Antidisturbios. La mayoría de los enfrentamientos se produjeron en la zona "lealista" probritánica de Tiger's Bay, al norte de la capital norirlandesa. También se registraron incidentes esporádicos en el área de New Lodge, según los medios locales.

En Lanark Way, una zona de mayoría unionista donde se han producido los peores choques de esta semana, se colgaron carteles en la calle que pedían a los manifestantes no participar en protestas "como señal de respeto a la reina y la familia real", debido a la muerte la víspera del príncipe Felipe, consorte de Isabel II. Esos mismos carteles advertían, según la prensa, que los actos de protesta continuarán una vez acabe el luto nacional, que concluirá tras el funeral del duque de Edimburgo.

La violencia se concentra sobre todo en las zonas unionistas de mayoría protestante, donde las consecuencias de la salida del Reino Unido la Unión Europea con el llamado Brexit a últimos de 2020, alimentan un sentimiento de traición y de amargura.


La violencia callejera comenzó el pasado 29 de marzo en zonas protestantes-unionistas de la capital, pero sus provocaciones han logrado que en los últimos días se extienda a barrios católicos-nacionalistas (partidarios de la reunificación de Irlanda), hasta elevar a 74 el número total de policías heridos, según un recuento oficial.

Las tensiones han aumentado también por la decisión de no procesar a 24 políticos del Sinn Féin, entre ellas la vice primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, tras incumplir con las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus al asistir en junio del año pasado al multitudinario funeral del antiguo miembro del IRA Bobby Storey.