La mundialmente famosa estatua de Jesús de Río de Janeiro se ha iluminado para proyectar un mensaje de evangelización de las vacunas, animando a personas desde kilómetros de distancia a arrodillarse y adorar a otro salvador más controvertido.

Algunos creyentes, sin embargo, no apreciaron el mensaje, condenándolo como blasfemo.
Brasil ha sido uno de los países más afectados por el virus, con más de 436.000 muertos, ocupando el segundo puesto mundial después de Estados Unidos. El gobierno del presidente Jair Bolsonaro ha sido fuertemente criticado por su manejo de la pandemia, desde minimizar la crisis sanitaria hasta no conseguir la cantidad necesaria de vacunas en el momento oportuno.
Sin embargo, el presidente ha defendido sus políticas, alegando que han ayudado a mantener la economía del país a flote. La semana pasada anunció que se gastarían más de 1.000 millones de dólares en la producción y distribución de vacunas.
Actualmente, alrededor de 33 millones de personas, un 15% de la población de Brasil de 211 millones, han recibido al menos una dosis de la vacuna.



Comentario: Es bastante revelador que necesiten emplear una agencia de publicidad para recordar a la gente los aparentes beneficios de las vacunas. Mientras tanto, los verdaderos líderes religiosos se dan cuenta de lo que realmente está sucediendo, y se les hace sufrir las consecuencias por hablar: