Las intensas lluvias en la selva amazónica han provocado la crecida de los ríos hasta niveles casi récord, inundando pequeñas ciudades brasileñas y amenazando a la capital del estado, Manaos, con otra catástrofe después de haber sido gravemente afectada por la pandemia del coronavirus.

El río Negro subía unos 3 centímetros al día y el lunes las calles del centro de Manaos ya estaban bajo el agua, según el ayuntamiento.
"El nivel del agua es... el tercero más alto de la historia de la ciudad. Si sigue así, superará la inundación récord de 2012", dijo el portavoz de la alcaldía, Emerson Quaresma.
Aunque las precipitaciones varían de un año a otro, el cambio climático ha traído consigo años especialmente lluviosos y también años muy secos que han perjudicado a la agricultura, dijo Philip Fearnside, ecologista del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia en Manaos. La deforestación de la Amazonia también puede contribuir a los cambios a largo plazo, pero no afecta a las precipitaciones de año en año, dijo.
El acceso al mercado de Manaos, al borde del río Negro, está bajo el agua y la ciudad ha construido pasarelas de madera elevadas para los peatones.
Río arriba, pequeñas ciudades ribereñas como Anamã, de 12.700 habitantes, han quedado totalmente inundadas, obligando a sus habitantes a elevar el nivel del suelo de sus casas de madera o a evacuarlas.
En Manaos, las casas de 4.700 familias están en peligro. El alcalde, David Almeida, les ha ofrecido ayudas para alquilar otras viviendas si se ven obligados a evacuar.
Fuente: Reuters




Comentarios del Lector
a nuestro Boletín