Desde nuestro sistema solar hasta el filo del universo: un desfile de magníficas fotografías sobre paisajes astrales, superficies cósmicas y cuerpos intergalácticos.

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© NASA
Imagen de la luna de Encelades.
Un aspecto esencial de la naturaleza de nuestro universo es que se auto-diseña para desdoblarse en manifestaciones que implican una cautivadora estética. Desde oscilantes texturas hasta cuerpos preciosamente caóticos, el universo asigna majestuosas conjugaciones que derivan en una belleza por momentos difícil de concebir. A continuación presentamos un catálogo de sublimes imágenes que lo componen: entidades policromáticas, efusivos patrones, ritmos geométricos y paisajes meta-oníricos que no debieran más que generar en nosotros dos sentimientos: inspiración y orgullo, recordando que todos tenemos una porción de ese divino todo, a partir del cual, alguna vez, emergió el universo.

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© NASA, ESA, N. Smith (University of California, Berkeley), and The Hubble Heritage Team (STScI/AURA)
Indudablemente uno de los cuerpos más elegantes que se hayan registrado en el universo, la Nebulosa Carina es un sutil carnaval de texturas, colores y densidades.

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© NASA
El cráter Victoria, con un diámetro de 730 metros, se ubica en la región conocida como la Planicie Meridiani, cerca del ecuador marciano.

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© Royal Swedish Academy of Sciences/Institute of Theoretical Astrophysics of Oslo University
Las manchas solares se forman en el punto donde loops del campo magnético del Sol emergen a través de la fotósfera, creando regiones más frías y de menor densidad.

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© NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Arizona State University/Carnegie Institution of Washington
La superficie exterior de Mercurio, el menor de los cuatro planetas terréneos, de algún modo recuerda la textura lunar, solo que la presencia de ciertos minerales así como sus bajas temperaturas lo revisten con una onírica paleta de colores.

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© NASA/JPL/Space Science Institute
La sabia textura de Encélado (Enceladus), la luna de Saturno, una de las más atractivos cuerpos lunares de nuestro sistema solar. Su superficie, bañada en claridad, constituye el paisaje más brillante de todo el sistema solar.

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© NASA/JPL/Space Science Institute
Europa, la segunda luna más grande de Júpiter, semeja a primera instancia un plácido mundo congelado, ideal para sentarse a escribir poesía con los ojos. Sin embargo, al fondo de Europa se encuentra un océano líquido que mantiene temperaturas cálidas debido a la intensa actividad volcánica.

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© NASA/ JPL/University of Arizona/DLR
Una de las más fascinantes lunas de Saturno, Titán. Protegida por un dorado anillo, como fábula alquímica, que le permitió protegerse de las primeras exploraciones humanas, ocultando su enigmático interior ante la demandante mirada científica.

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© ESA/DLR/FU Berlin
Los Valles Marineris, en Marte, ocupan una superficie de más de 4,000 kilómetros y representan uno de los más sublimes paisajes de todo el sistema solar.

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© Nathan Smith (University of California, Berkeley) / NASA
Como una explosión de rebeldía rubí se presenta la nebulosa Carina, famosa por servir como activa incubadora de estrellas nuevas. Al interior de esta nebulosa existe un sistema de estrellas conocido como Eta Carinae (mismo que se muestra en esta imagen).

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© NASA/ JPL
La presencia pendular de Japeto, otra de las lunas de Saturno, intrigó a los astrónomos desde su descubrimiento, ya que de un lado de su órbita era perfectamente visible mientras que del otro imposible.