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Salmón transgénico
La Food and Drug Administration recibió el pasado 15 de julio una solicitud de ocho Senadores para abandonar el proceso de aprobación de la entrada del salmón modificado genéticamente (OMG) en la cadena alimentaria de los Estados Unidos.

En concreto, los Senadores, que representan a Alaska, Oregón y Washington, solicitan a la FDA no proporcionar los fondos necesarios para el programa que permitiría seguir adelante con la aprobación, bajo el argumento de que el salmón modificado genéticamente podría hacer perder puestos de trabajo, interferir con el funcionamiento de la industria pesquera y piscícola de salmón, provocar con sus escapes problemas en el medio ambiente, y ser perjudiciales para la salud de los consumidores.

Por su parte la empresa Aquabounty, que ha conseguido un salmón modificado genéticamente que alcanza el doble de tamaño en el mismo tiempo que uno normal, ha respondido a estas críticas señalando que este pescado es seguro para el consumo humano y podría convertirse en una futura fuente de proteína saludable en un mundo con alta demanda de este tipo de alimentos.

Para AquaBounty, la FDA ha realizado una revisión rigurosa de miles de páginas, aportando datos y donde ha concluido que los peces son exactamente los mismos que otros salmones del Atlántico, y por tanto, seguros para su consumo.

Además desde la empresa productora del salmón genéticamente modificado se han responsabilizado de esterilizar los animales, que serán criados en tanques en tierra, lo que no representará una amenaza para el medio ambiente.