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Autoridades italianas rechazaron hoy planes restrictivos impulsados por el gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi para hacer frente a la inestabilidad financiera y calmar la incertidumbre de los mercados.

El presidente de la Unión de Provincias Italianas (UPI), Giuseppe Castiglione, afirmó que las medidas de austeridad son absolutamente depresivas, negativas e inicuas, alejadas de toda recuperación económica.

Por su parte, Gianni Alemanno, alcalde de Roma y vicepresidente de la Asociación Nacional Italiana de Alcaldes (ANCI), señalo que los recortes sólo conciernen al frente social, aunque reconoció la urgente necesidad de adoptar correcciones económicas.

Para Roberto Formigoni, presidente de la región Lombardía, los cortes propuestos por el Gobierno representan la muerte del federalismo fiscal.

Castiglione, Alemanno y Formigoni pertenecen al oficialista partido Pueblo de la Libertad (PdL), de Berlusconi.

Las declaraciones de las tres autoridades regionales tuvieron lugar en una reunión efectuada este viernes como parte de los contactos del Ejecutivo para aprobar un decreto con medidas anticrisis.

El ministro italiano de Finanzas, Giulio Tremonti, adelantó que entre las posibles adiciones a un plan anterior sobresale la privatización de algunos servicios locales, el aumento del impuesto a las ganancias de capital y la elevación de la edad del retiro, entre otras.

La abultada deuda de la tercera economía de la Eurozona, que ronda 120 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), genera especulación en los mercados, temerosos de un rescate externo, tal como les sucedió a Grecia, Irlanda y Portugal.

De acuerdo con partidos opositores, las medidas, actualmente en análisis, vaticinan un nuevo asalto a los bolsillos de los italianos, ya afectados por un plan de ajuste de 80 mil millones de euros, aprobado en junio último.