
"Los recientes sucesos acaecidos en el colegio secundario de Brockton nos han impulsado a solicitar ayuda inmediata para evitar una posible tragedia", escribieron cuatro miembros del Comité Escolar de Brockton en una carta.
Situado a las afueras de Boston, es el mayor colegio de todo el estado, con más de 4.300 alumnos. Los profesores llevan meses quejándose de que la masa de alumnos se ha convertido en una turba revoltosa que recorre los pasillos durante las horas de clase, entra y sale del recinto escolar a su antojo y se enzarza a diario en violentas reyertas.
"Tienen sexo, consumen drogas, faltan a clase y hay aulas vacías", dijo uno de los profesores durante una reunión del comité de emergencia a principios de febrero. "Estamos sumidos en el caos, necesitamos ayuda", dijo la secretaria de la escuela, Cheri Mazzoli, que relató cómo fue pisoteada por una turba de estudiantes que corría por un pasillo para vislumbrar una pelea.
Según medios locales, en mayo dos alumnos fueron apuñalados durante una pelea en el patio del colegio, y uno de los heridos tuvo que ser trasladado en helicóptero al hospital. "Por desgracia, el personal cree que es solo cuestión de tiempo que alguien muera en nuestro pasillo", dijo Mazzoli.

Los graves problemas de orden y seguridad en Brockton han llevado a la dirección a tomar medidas extremas. El presidente del Comité Escolar y alcalde de Brockton, Robert Sullivan, envió la petición a la gobernadora de Massachusetts, Maura Healey, para que desplegara la Guardia Nacional, pero señaló que no apoyaba la medida. Sin embargo, la Oficina de la gobernadora aún no ha respondido ni hecho comentarios al respecto.




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