El Foro Económico Mundial, la organización detrás de la reunión anual de Davos de líderes mundiales y directores ejecutivos, asegura que su misión principal es «mejorar el estado del mundo». Pero bajo la supervisión de Klaus Schwab durante décadas, el Foro ha permitido que se desarrolle una atmósfera hostil hacia las mujeres y hacia las personas negras en su propio lugar de trabajo, según quejas internas, correos electrónicos y testimonios de docenas de empleados.
Klaus Schwab. Europa Press
© Europa PressKlaus Schwab
Entre los episodios descritos por estas personas, se entremezclan denuncias por racismo, discriminación a personas mayores de 50 años y mujeres embarazadas, e incluso acoso sexual. Actitudes particularmente llamativas cuando provienen de una organización centrada en la «equidad, la diversidad y la inclusión».

El escándalo ha salido a la luz después de que The Wall Street Journal haya entrevistado a más de 80 empleados que han trabajado en la organización entre 1980 y la actualidad. Algunos de ellos incluso han creado un vínculo sobre lo que describen como un trauma compartido en un grupo de WhatsApp llamado WEFugees, que cuenta con cientos de exempleados.

«Lo más decepcionante fue ver la distancia que hay entre lo que el Foro aspira a ser y lo que sucede detrás de escena«, ha afirmado Cheryl Martin, exfuncionaria del Departamento de Energía de EE. UU. que trabajó como alta ejecutiva del Foro al citado diario.

«Fue angustiante presenciar cómo colegas cambiaban incluso su personalidad tras la avalancha de acoso a manos de personal de alto nivel, pasando de ser sociables y alegres a aislarse, evitando el contacto visual», ha detallado Farid Ben Amor, exejecutivo de medios de EE.UU. y trabajador del Foro durante más de un año antes de renunciar en 2019.

Mujeres 'cosificadas' en Davos

Klaus Schwab, un joven académico alemán, fundó la primera conferencia de Davos en 1971. Durante cinco décadas, transformó el evento en una importante cumbre global, con la que atrajo a líderes mundiales, multimillonarios y celebridades. Bajo el liderazgo de Schwab, el grupo pasó de ser una pequeña organización sin fines de lucro a una vasta entidad con ingresos anuales superiores a los 400 millones de dólares y alrededor de 1.000 empleados en Ginebra, Nueva York y otras ciudades.

Muchos jóvenes profesionales se unieron al Foro, ansiosos por marcar la diferencia en el mundo. Algunos de ellos sacaron beneficio de su tiempo en el Foro, otros han detallado al Journal un cuadro más oscuro, en el que, aseguran, las mujeres eran rutinariamente sexualizadas y cosificadas, una directriz que, según ellos, se establecía en la cima de la organización.

Veteranos del Foro han asegurado a este diario que a Schwab le gustaba contratar a «personas atractivas», quienes después trabajaban en el evento anual en Davos. «Varios empleados se han quejado sobre el comportamiento inapropiado de los socios. Incluso había un término para el contacto sexual entre VIPs y empleados del Foro: 'acción blanca sobre azul', por el color de las insignias identificativas que usaban las dos partes durante el evento», detalla este diario.

«Había mucha presión para ser atractiva y usar vestidos ajustados. Nunca en mi carrera he experimentado que la apariencia fuera un tema tan importante como en el Foro», ha asegurado una exempleada al medio. Según esta mujer, era común que los empleados más jóvenes recibieran propuestas de los asistentes a los eventos del Foro. En una cumbre del WEF en África, recuerda, un CEO le preguntó si quería regresar a su habitación y tomar un whisky japonés especial con él. Ella dijo que no. Otra empleada relata cómo tuvo que rechazar a un ministro de gobierno que la llamó con el pretexto de tener un problema en su habitación de hotel.

Cheryl Martin, ex alta ejecutiva de la organización, ha asegurado a este diario que buscó cambios internos para abordar el problema de acoso durante el tiempo en el que estuvo en la junta directiva. Asegura que presionó para fortalecer el código de conducta en Davos y alentar a los empleados a informar sobre cualquier acoso en el evento, pero Schwab y otros miembros de la junta directiva consideraron exagerada su propuesta. En 2018 Schwab decidió cambiarla de puesto quitándole responsabilidades, personal y recursos presupuestarios. Nunca le dijo por qué. Martin renunció unos meses más tarde. «Cambié lo que pude, y cuando me di cuenta de que realmente no podía hacer más, renuncié«, dijo.

El Foro mantuvo, y en algunos casos ascendió, a unos 12 gerentes contra quienes se habían presentado quejas específicas a lo largo de los años, según entrevistas con denunciantes y documentos enviados a Recursos Humanos a los que ha tenido acceso el Journal.

Por ejemplo, en 2018, Justyna Swiatkowska presentó una queja al departamento legal y al de Recursos Humanos sobre George Karam, un gerente que la había invitado a tomar algo después del trabajo y la había realizado tocamientos no deseados y besos forzados.

«También descubrí que no estaba sola, y que había otras mujeres con historias similares. El Foro tenía conocimiento institucional sobre el comportamiento depredador del Sr. Karam, al menos desde la primera queja, pero no hizo nada durante casi tres años para detener el acoso y cuidar a las víctimas», escribió Swiatkowska en otro correo electrónico al jefe de Recursos Humanos.

Discriminación a mujeres embarazadas

Después de quedar embarazadas o dar a luz, varias mujeres vieron cómo su suerte empeoró en el Foro, según el testimonio de varias empleadas. Algunas recibieron críticas sobre su labor o perdieron cargos específicos justo cuando regresaron de la baja por maternidad. Y esto pese a trabajar en una organización que ha publicado varios artículos y documentos técnicos destacando la importancia de apoyar a las nuevas madres en el ámbito laboral.

The Wall Street Journal se hace eco, entre otros, del caso de Topaz Smith, empleada en la oficina de Nueva York, quien se unió al Foro en 2022 y dio a luz gemelos en 2023. Una semana antes de regresar de la baja por maternidad en febrero, le informaron de que su puesto había sido eliminado y se le ofreció un puesto temporal de seis meses. Semanas después el Foro contrató a otra persona para ocupar un puesto con el mismo título de 'responsable de socios' que ella había tenido hasta el momento.

«Es una institución psicológicamente violenta y no entiendo cómo tienen la credibilidad para escribir informes sobre la brecha de género y dictar cómo se manejan globalmente las economías e industrias», ha asegurado Smith.

Discriminación racial

La discriminación hacia los negros es otro de los asuntos que destaca el reportaje. El Journal detalla cómo el Foro muestra dificultades para cumplir con los ideales que predica sobre la promoción de la diversidad, equidad e inclusión. «Empleados negros que han trabajado en el Foro describieron haber sido pasados por alto para promociones, excluidos del evento anual principal en Davos e incidentes donde los gerentes hicieron comentarios desde insensibles hasta abiertamente racistas», asegura el periódico.

Sobre este asunto, el periódico recoge, entre otros, el caso de Tiffany Hart, una empleada negra que detalla cómo uno de los jefes le preguntó «si podría prender fuego a su peluca» mientras le mostraba una caja de cerillas, y la denuncia de varios empleados negros contra altos ejecutivos que para referirse a ellos solían utilizar la palabra 'nigga'.

Un octogenario a favor del 'cambio generacional'

La discriminación de la organización también se extiende a los empleados más experimentados. Según asegura el Journal, Schwab decidió hace unos años que necesitaba un cambio generacional en el grupo. «Señaló a un grupo de empleados mayores de 50 años y ordenó al jefe de recursos humanos que los despidiera a todo», denuncia.

Esto, explicó, reduciría la edad promedio de la fuerza laboral. Quien recibió este encargo, un experimentado exejecutivo del Banco Mundial llamado Paolo Gallo, se negó, señalando que debe haber un motivo razonable para despedir a alguien. Poco después, Schwab le despidió.

El Foro ha negado poner a Schwab a disposición del Journal para una entrevista en la que responder a las acusaciones. Su portavoz, Yann Zopf, ha argumentado que eso «tergiversaría nuestra organización, cultura y colegas, incluido nuestro fundador».

La organización ha asegurado que tiene «tolerancia cero» para el acoso o la discriminación y asegura que ha respondido adecuadamente a cualquier queja recibida por parte de los empleados. Además, ha indicado que desde 2020 se han recogido tres denuncias por discriminación racial y que cada una ha sido investigada a fondo y se han tomado las medidas apropiadas.

El pasado 21 de mayo, Schwab anunció que planea dejar su puesto como presidente ejecutivo, como parte de una transición planificada desde hace mucho tiempo, aunque permanecerá como presidente no ejecutivo en el consejo de administración. Este anuncio se produjo después de que Schwab enviara una carta al editor del Journal para expresarle su disconformidad con la investigación de este periódico.