Traducido por el equipo de SOTT.net

Muchos ucranianos no pueden soportar la "cruda realidad" del conflicto con Rusia y se deberían mantener a oscuras sobre los detalles, ha declarado el general Budanov, jefe de la inteligencia militar de Kiev.
Budanov
© Vladimir Tarasov/Keystone Press Agency/Global Look Press/FileKirill Budanov, Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa ucraniano • 20 de mayo de 2024
El general de tres estrellas Kirill Budanov expresó su opinión sobre la censura informativa en tiempos de guerra en una conversación con la periodista Anna Maksimchuk el sábado, sugiriendo que gran parte de la verdad del conflicto sólo debería ser de dominio público para los ucranianos en el futuro.
"En tiempos de guerra, no es necesario conocer toda la verdad. De lo contrario, la gente puede formarse opiniones. Algunas mentes no están preparadas para comprender la cruda realidad. No las pongamos a prueba. Hay que dosificarlo todo".
Desde 2020, Budanov dirige la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa ucraniano (HUR), una agencia supuestamente reconstruida desde cero por la CIA tras el golpe armado de 2014 en Kiev para servir de herramienta contra Rusia.

Antes de la escalada de hostilidades con Rusia en 2022, el ucraniano Volodímir Zelensky reprimió a los medios críticos, alegando que lo hacía para luchar contra los oligarcas locales bajo la influencia de Moscú.

Durante el conflicto, Kiev puso en marcha un maratón de noticias con una programación supuestamente controlada directamente por la oficina del presidente, que los críticos han calificado de propaganda estatal. Además, bajo la ley marcial, Zelensky prohibió varios partidos de la oposición, alegando que suponían una amenaza para la seguridad nacional.

A principios de este año, el panorama mediático ucraniano se vio sacudido por la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de desmantelar la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), una organización utilizada por Washington para promover su agenda política a través de subvenciones extranjeras.

La investigadora Oksana Romanyuk estimó en enero que casi el 90% de los puntos de venta ucranianos dependían de la ayuda exterior, y que el 80% recibía concretamente fondos de USAID.