Traducido por el equipo de SOTT.net¿Cómo es posible que el país más ambicioso de Europa en materia de emisiones netas cero se haya convertido en un rezagado? Pues por la realidad.
Las cosas no van bien en el intento de Alemania de alcanzar el objetivo de energía neta cero en 2045, cinco años antes que la propia meta irrealista de Gran Bretaña. Durante meses, el Gobierno alemán ha tratado de encontrar la forma de salvar a su industria pesada de los altos precios de la energía, que están provocando una huida de la producción a Asia.
El año pasado, el gigante químico BASF anunció que invertiría 10.000 millones de libras en una nueva planta en China, en lugar de Europa, debido al coste de la energía.Ahora, el Gobierno parece haber encontrado la manera. Va a saquear su fondo de transición climática de 200.000 millones de libras, que se suponía iba a invertir en tecnología verde. El fondo también estaba destinado a compensar a los propietarios de viviendas que han estado gimiendo bajo los gastos de políticas como la prohibición propuesta para el año que viene de nuevas calderas de gas.
En su lugar, parte del dinero se destinará a subvencionar energía más barata para los grandes consumidores (aunque los hogares acaben pagando más). Ni que decir tiene que parte de las subvenciones irán a parar a los bolsillos de los propietarios de centrales eléctricas de carbón, dado que algunas de ellas han tenido que volver a encenderse para hacer frente a la desaparición del gas ruso.
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