Traducido por el equipo de SOTT.netEstamos en 2023 y la mayoría de la gente se apresura a hacer planes para las fiestas y a decidir si servirán asado, pavo o jamón. Mientras tanto, más de 70.000 payasos brindan con champán en sus hoteles de 5 estrellas en Dubái mientras creen que pueden decir a la gente si está permitido o no un asado, un pavo o un jamón.
Mientras vuelan en sus jets privados, se ríen mientras cocinan su teoría de la conspiración sobre el "cambio climático" para convencer a la gente de que coma menos carne. Mientras bailan con los políticos y coaccionan a las naciones para que establezcan nuevas políticas y normativas que dañen la productividad de agricultores y ganaderos (nuestra fuente de alimentos), la gente debería apoyarles y unirse para desafiar este sinsentido.
Lo gracioso es que, mientras estos payasos conspiran y celebran su narrativa para salvar el planeta, en parte por el absurdo de reducir el consumo de carne, muchos de estos mismos payasos son partidarios de Merck y estaban presionando para que se votara en el Codex inyectar al ganado, cerdos y aves de corral el
fármaco tóxico de Merck parecido a los esteroides, clorhidrato de zilpaterol, para producir más músculo y menos grasa. Esto, por supuesto, trae una fortuna a Merck, mientras que beneficia a los ganaderos que no tienen inconveniente en envenenar a su ganado y a los seres humanos. ¿Qué tal el oxímoron? Así es, el 28 de noviembre, mientras los payasos bebían champán en sus jets privados rumbo a la
COP28 de Dubái para "salvar al mundo del cambio climático" e instruir a las naciones a reducir el consumo de carne, sus homólogos estaban en la sede de la FAO en Roma, Italia, votando para aprobar este veneno.
Comentario: Ya en abril de este año se informó de otro apagón en la región, que se atribuyó a daños causados por un ingeniero. Sin embargo, cabe preguntarse qué ha dañado el cable esta vez.
Véase también: Una explosión en una subestación de Nueva York provoca un breve apagón y personas atrapadas en los ascensores