Los médicos recomiendan dormir de 7 a 9 horas cada noche, pero en nuestra cultura dinámica de veinticuatro horas no resulta sencillo seguir el consejo. Los efectos más o menos comunes vinculados con la falta total o parcial de sueño son muy variados.

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La irritabilidad,
el dolor de cabeza, la distracción, la mala memoria o la melancolía son algunos de los efectos más conocidos vinculados a la falta de sueño. Sin embargo, muchos otros problemas de salud, tanto a nivel físico como psíquico, tienen origen en el insomnio.
Un estudio llevado a cabo por la Universidad de California con alumnos de la escuela secundaria reveló que la supresión de la clase más temprana, de 7:30 a 8:30, mejoró los resultados en un 2 por ciento en matemáticas y en un 1 por ciento en lectura. Pruebas similares en grupos de adultos también mostraron que el sueño prolongado repercute favorablemente en la capacidad de estudio.
Un conductor semidormido no es mejor que uno borracho, según los neurólogos. Si los accidentes causados por quedarse dormido al volante son comunes, en el caso de los
pilotos, médicos de emergencias y otros profesionales que deben estar despiertos muchas horas, también existe un riesgo elevado de accidente o de negligencia.
Comentario: Recomendamos también leer acerca de la hipótesis del simio acuático. Si bien es posible que no refleje toda la realidad, los investigadores que han estudiado el tema nos aportan algunas ideas interesantes. Entre éstas se hayan estudios acerca de cómo quienes poseen más grasa corporal corren menos riesgo de morir de un infarto. Sí, leyó bien. MENOS riesgo. También se establecen paralelos entre los mamíferos acuáticos y los seres humanos, que nos hacen reflexionar acerca de lo poco que sabe realmente la ciencia sobre nuestros orígenes.