granizo daña el 90% de campos
© Francisco García
Un campo de caquis en Alginet, afectado por la granizada.
Los cultivos de la Ribera han estado afectados en un 10% a la espera de que se valoren sus daños en los próximos días .

Una fuerte tormenta de agua y pedrisco azotó el pasado sábado durante unos veinte minutos varias zonas de las comarcas de la Vall d'Albaida, la Costera y la Ribera.

Ontinyent, una de las localidades más afectadas, registró rachas de viento que alcanzaron los 70 kilómetros por hora y una fuerte lluvia acompañada de piedras que en algunos casos alcanzaron los 5 centímetros de diámetro. En total, se recogieron entre 8 y 22 litros por metro cuadrado. Estos datos varían según las zonas de la ciudad. Rafael Francés, vicepresidente de la Cooperativa Vinícola Onteniense, asegura que la piedra ha caído más fuerte en el sector de la Solana y de Santa Ana.

La previsión de daños sobre los cultivos, sobre todo de propietarios pequeños de Ontinyent, es grave. El concejal de Medio Ambiente de Ontinyent, Fran Quesada, asegura que «el resultado ha sido un destrozo total tanto para los labradores como para el autocultivo, muy importante en la zona». A esto se debe añadir que muchos de estos pequeños propietarios no tenían el cultivo asegurado. El 'sequier' mayor de Ontinyent, Miquel Ferri, afirma que en el 50% del término «se ha visto gravemente afectada la producción de almendra, oliva, viña, caqui, así como melones, y otros cultivos estivales».

Pero la situación es todavía más grave en algunas franjas rurales de la población de Ontinyent donde los daños llegan hasta el 100%. «Por donde ha pasado la tormenta se aprecia un destrozo total de los campos», sostiene el vicepresidente de la Cooperativa Vinícola de Ontinyent. Además, estima que habrá un total de «600 afectados entre labradores de aceituna y uva, de entre los más de 2.000 socios de la cooperativa».

Ante estos datos se prevén unas pérdidas económicas muy elevadas. El 'sequier' mayor de Ontinyent lamenta «las enormes pérdidas en un momento importante de recogida de los cultivos de verano, que han afectado a la producción». La evaluación total de los daños se hará efectiva durante esta semana.

Sin embargo, no sólo las zonas de cultivo se han visto afectadas. Cuando el temporal apaciguó, varios vecinos de Ontinyent descubrieron sus coches con la chapa abollada, y con la luna del vehículo rajada o completamente quebrada, así como tejados destrozados por el fuerte granizo. Se trata de la granizada más intensa registrada en Ontinyent desde 1990.

Pero la lluvia acompañada de piedra también ha afectado a otros municipios valencianos. Aielo de Malferit, Albaida, Benissoda, Fontanars y Moixent junto a la Ribera Alta han sufrido también las consecuencias. En el caso de la Ribera Alta, el caqui ha sido el cultivo más afectado por la granizada. En localidades como Alginet, Carlet o Tous se estima que la producción se ha visto afectada en un 20%, aunque aún habrá que esperar unas semanas para ver cómo ha afectado el pedrisco a los cítricos, aunque ya se puede indicar que en el caso de haber afección ésta ha sido muy localizada.

«Todavía es pronto para valorar los daños, aún pueden aparecer más picadas en los cultivos en los próximos días como consecuencia de la granizado», señala el gerente de la Cooperativa de Alginet, Antonio Martínez. Los daños en la Ribera Alta han sido muy localizados, la producción del cultivo del caqui se ha visto afectada entre un 5 y un 10%. Desde la Cooperativa de Alginet aseguran que a pesar de la disminución de su cosecha, este año se va a mantener la producción respecto a años anteriores. «Teníamos una previsión de un 10% más que otros años, por lo que después de esta granizada, creo que nos quedaremos más o menos igual», manifiesta Martínez, que se muestra optimista y añade que podría haber sido mucho peor.

No obstante y a pesar de los daños causados en los cultivos, las lluvias han sido bien recibidas por los agricultores de la Ribera, ante la ausencia de las mismas en los últimos meses. Cabe destacar los síntomas de sequía que se están detectando en la geografía valenciana, por lo que aunque con un poco más de moderación, el agua ha servido para paliar la sequedad de la tierra.