A pesar de las sanciones, las relaciones económicas entre Rusia e Italia siguen siendo fundamentales. El modelo 'hecho con Italia', es decir, la producción de productos transalpinos directamente en Rusia, gana cada vez más popularidad para el país europeo.

© AFP 2017/ Giuseppe Cacace
Una conferencia recién celebrada en la localidad de Brescia reunió a varios empresarios italianos en el campo de la metalurgia, el sector manufacturero, etc., para discutir qué oportunidades abre Rusia para los negocios del país europeo.
De acuerdo con el ministro de Exteriores italiano, Angelino Alfano, que asistió el evento, las exportaciones italianas en 2017 aumentaron un 23%, es decir,
la tendencia negativa que comenzó con la introducción de sanciones en 2014 está cambiando gradualmente.
Sputnik habló con uno de los participantes en la conferencia, Stefano Maullu, diputado europeo de la formación política
Forza Italia!, miembro de la delegación del Parlamento Europeo sobre las relaciones UE-Rusia.
En su opinión, el error principal del Gobierno italiano fue adoptar sanciones contra Rusia sin tomar una posición diferente a la de Europa del norte y Alemania.
Respecto al sistema 'hecho con Italia', cree que todo depende del tipo de producto. Por ejemplo, algunos quesos se pueden producir en Rusia, pero para la producción de otros hacen falta condiciones climáticas únicas que no se pueden lograr en territorio ruso
o bien requieren de "la experiencia centenaria de los fabricantes italianos".Maullu también está seguro de que la actual crisis de sanciones es una gran oportunidad para Italia. "Es necesario superar esta crisis, que ni Italia ni Europa necesitan de verdad. Con Rusia, tenemos muchos enlaces, desde la cultura hasta el comercio, y estos enlaces deben ser restaurados y fortalecidos", recalca.
A su juicio, el primer paso para mejorar las relaciones bilaterales es "
reconocer la situación alrededor de Ucrania como un elemento que deforma estas relaciones". Asimismo, la elección de los habitantes de Crimea en el referéndum no debería afectar a las relaciones con Rusia.
Además, vale la pena recordar el importante papel que desempeñó Rusia en la lucha contra el terrorismo en Oriente Medio: "Deberíamos estar agradecidos a Rusia por su contribución y por construir relaciones basadas en objetivos comunes", concluye Maullu.
Comentario: Poco a poco, el sentido común económico comienza a apoderarse de algunos países europeos. ¡Esperemos que se vuelva una epidemia! A la UE le conviene desarrollar vías de cooperación con el eje asiático, no solo por la cercanía geográfica, sino porque les ayudaría a deslindarse del dólar y de su deuda interminable, así como de las instituciones financieras que usan esta última como herramienta de control. Esto es algo que EEUU ha estado intentando impedir desde que Rusia se convirtió en una potencia emergente.
Por otro lado, el nuevo paradigma económico propuesto por el eje asiático encabezado por Rusia y China, se basa en el beneficio mutuo, el respeto y la cooperación, algo que podría cimentar el comienzo de una multipolaridad global tangible. Pero no esperemos que EEUU y algunos de sus aliados acepten este nuevo enfoque tranquilamente, ya que su política externa se fundamenta en principios patológicos de dominación y control, y debido a su naturaleza, no pueden ver ni permitir alternativas que se salgan de este espectro patológico... Y aunque su pensamiento deseoso no les permita reconocerlo, todo sistema económico que no cambie, que no se adapte al entorno geopolítico, cae; y mientras más patológico, más rápida la caída.
Artículos recomendados:
Comentario: Poco a poco, el sentido común económico comienza a apoderarse de algunos países europeos. ¡Esperemos que se vuelva una epidemia! A la UE le conviene desarrollar vías de cooperación con el eje asiático, no solo por la cercanía geográfica, sino porque les ayudaría a deslindarse del dólar y de su deuda interminable, así como de las instituciones financieras que usan esta última como herramienta de control. Esto es algo que EEUU ha estado intentando impedir desde que Rusia se convirtió en una potencia emergente.
Por otro lado, el nuevo paradigma económico propuesto por el eje asiático encabezado por Rusia y China, se basa en el beneficio mutuo, el respeto y la cooperación, algo que podría cimentar el comienzo de una multipolaridad global tangible. Pero no esperemos que EEUU y algunos de sus aliados acepten este nuevo enfoque tranquilamente, ya que su política externa se fundamenta en principios patológicos de dominación y control, y debido a su naturaleza, no pueden ver ni permitir alternativas que se salgan de este espectro patológico... Y aunque su pensamiento deseoso no les permita reconocerlo, todo sistema económico que no cambie, que no se adapte al entorno geopolítico, cae; y mientras más patológico, más rápida la caída.