Traducido por el equipo de SOTT.net en español.

Jordan Peterson es nuestro guía turístico del mundo moderno.

Jordan Peterson
© Courtesy of Jordan Peterson
Jordan Peterson, author of "12 Rules for Life: An Antidote to Chaos"
Jordan Peterson podría ser el intelectual público más influyente de la actualidad, habiendo alcanzado tal fama en sólo dos años, tras una larga carrera como psicólogo académico y clínico practicante. Irrumpió en la escena mediática con una postura firme contra el discurso forzado impuesto por una ley en Canadá. Luego, se convirtió en un símbolo de resistencia contra los salvajes excesos de la política de identidad postmoderna.

Los medios de comunicación aún tienen que darse cuenta de esto, pero sus ataques burlones contra él han desatado un gran revuelo.

Actualmente recorre el país y el mundo, llenando auditorios como una estrella de rock, con entradas de entre 60 y 300 dólares cada una, junto con sombreros y camisetas que se compran en el vestíbulo y una larga fila de gente que quiere fotos para sus perfiles en las redes sociales. Acaba de programar otras 50 presentaciones, además de las 50 que ya tiene en la lista, y los auditorios se van ampliando cada semana.

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Es realmente difícil de creer o incluso de imaginar. Para aquellos de nosotros que creemos en las ideas (en un momento en que la libertad de expresión y el libre pensamiento en el mundo académico son raros, y en que la cultura de los medios de comunicación reduce todas las ideas a comentarios iracundos y a la política partidista), se trata de un fenómeno tremendamente alentador. Significa que la reflexión seria no está muriendo; por el contrario, hay una demanda tan alta de ideas penetrantes y profundas que la gente común está dispuesta a pagar para obtenerlas.

Un personaje singular

Tal vez sea cierto que Noam Chomsky pudo haber llenado un auditorio así durante la guerra de Vietnam. Tal vez William F. Buckley pudo haber hecho lo mismo en algún momento de su carrera. Pero no estoy seguro de que alguno de ellos pudiera haber ido de gira y haber llenado de forma fiable miles de asientos con clientes que pagan noche tras noche, cada mes. Ayn Rand es otro caso posible, pero dudo que su captación demográfica hubiera sido tan amplia y variada.

Estoy tratando de pensar en algún otro intelectual vivo que pudiera llenar una auditorio con 3.000 personas para verlo. Un intelectual estrictamente, no un comediante o una estrella del deporte, o un músico o un comentarista político que provoque agitación. Tal vez pasé por alto a alguien, pero no puedo pensar en nadie.

Así que uno se pregunta qué hay detrás del notable surgimiento de este hombre y su espectáculo. Si lo busca, no faltarán artículos de opinión que sugieran que el trabajo de Peterson se trata principalmente de ira, resentimiento contra la modernidad, un movimiento rebelde y tal vez intolerante de reacción y autoritarismo.

El problema con estas afirmaciones es que no hay ni una pizca de evidencia que las respalde; son fácil e instantáneamente refutadas por la más mínima exposición al corpus de Peterson, ya sea en video o en forma impresa.

Aparición

Anoche asistí a una conferencia en un lugar en las afueras de Hartford, Connecticut. La presentación parecía estar abarrotada de gente de todas las profesiones y condiciones sociales, pero en su mayoría se inclinaban hacia una edad joven. Hubo un anuncio sobre una política de no filmar videos, de lo contrario, nuestra visibilidad habría sido bloqueada por cientos de teléfonos celulares que se mantendrían en lo alto durante 90 minutos.

El locutor dijo además que no se permitiría ningún tipo de interrupciones, bajo ninguna circunstancia. La gente aplaudía, yo entre ellos. Creo que todos estamos hartos de las guerras tribales que se libran con gritos, carteles y rabia. Vinimos a escuchar y aprender. Eso es todo.

El que inició el acto fue Dave Rubin (quien me entrevistó recientemente). Hábilmente animó a la multitud con una introducción digna de un héroe querido. La multitud aplaudía en cada frase. Rubin sabe por qué la gente está aquí. Sabe lo que Peterson ha significado para esta generación. Sabe que todo el mundo allí ha visto los vídeos de Peterson en YouTube y ha comprado su libro de gran éxito de ventas, 12 Rules.

Luego, Peterson subió al escenario, y reveló un auténtico sentido de gratitud y aprecio por quienes vinieron sólo para escucharlo hablar durante 90 minutos. No tenía una apertura mágica para animar a la gente. Por el contrario, parecía ansioso por reducir las expectativas. Comenzó con algunas pequeñas observaciones sobre la gira y su libro, el extraño lugar en el que se encuentra, y algunas anécdotas fascinantes de su larga carrera, salpicadas con algunas viñetas de la historia política y económica.

A veces es inadvertidamente gracioso, por lo que en ocasiones el público se reía afectuosamente. Esto lo hacía reír a su vez, y luego se preguntaba en voz alta por qué la gente pensaba que lo que él decía era gracioso.

Su humildad es entrañable, realmente un modelo. Su rechazo absoluto a participar en cualquier tipo de demagogia manipuladora es un alivio fantástico. Dejó claro en los primeros 10 minutos que si alguien había asistido para una arenga, él o ella se sentiría profundamente decepcionado.

Esto no es un mitin. No es una secta. No es una religión. No está diseñado para ningún propósito político. Ni siquiera es sobre Peterson. Esta exposición trata de ideas serias y nada más. Su único objetivo es inspirar un pensamiento profundo sobre la vida, el significado, el propósito y todos nuestros futuros en esta tierra, que, como él nos recordaba, no dejaremos vivos.

Improvisación

Un aspecto cautivador de escuchar a Peterson en cualquier lugar es simplemente observar su erudición poco común. Su vocabulario es vasto y se transfiere sin esfuerzo de mente a palabra, fluyendo de frase en frase con un poder penetrante que parece casi ilimitado, sin una sola expresión de "uh" o "hmmm".

Él revela gradualmente, con un poderoso fuego interior, el contenido de su mente en lo que concierne al gran tema de comprender y navegar a través de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. No está claro si tenía un plan particular para lo que diría esa noche, pero podría tenerlo; no obstante, su discurso es diferente en cada ocasión.

Tiene un aire de improvisación. El paquete entero es nada menos que impresionante, y más aún porque el mismo Peterson no está particularmente interesado en su talento personal; para él, se trata de la perspicacia y la comprensión. Está maravillado por la oportunidad de hacer lo que mejor sabe hacer: enseñar y aconsejar.

Esperanza

Una vez que el discurso comenzó, eligió hablar primero de las cosas del mundo que no están en los titulares hoy en día. Si uno toma los periódicos, pensaría que todo lo que nos rodea se está derrumbando. Pero si se miran los datos, lo que se ve es muy diferente.

La pobreza está disminuyendo a un ritmo nunca visto en la historia. Se están erradicando muchas enfermedades mortales. La guerra es menos frecuente que nunca. La violencia está disminuyendo. La tecnología ha traído información a las masas. El nivel de vida en todo el mundo -incluso donde nunca antes había existido en ninguna forma- está aumentando a un ritmo asombroso, con una sola excepción: donde el totalitarismo político mantiene a la gente abatida.

Y aquí fue donde empezó lo que realmente quería decir. No basta con hablar de las fenomenales estadísticas sobre la mejora de la condición humana. Debemos entender el "por qué". Su respuesta fue clara como una campana: La creciente amplitud de la libertad está desatando la creatividad dentro de las estructuras de las instituciones capitalistas que animan a la gente a entrar en redes de productividad, cooperación y logros maravillosos.

En este punto, escuché su declaración más clara hasta ahora sobre sus compromisos ideológicos. Es un defensor de la libertad humana y de los derechos humanos, un liberal en el sentido clásico, es decir, un verdadero liberal que cree en la libertad de expresión, de asociación y de comercio. Eso parece bastante simple de observar pero, aparentemente, no lo es.

Ha criticado severamente a la izquierda convencional, y por lo tanto ha sido tratado brutalmente por los medios de comunicación dominantes, donde innumerables interlocutores intentan descubrir su maldad interior. Increíblemente, se le ha calumniado por tener algún tipo de agenda secreta derechista para allanar el camino a algún tipo de toma de poder autoritaria (o racista, misógina, o lo que sea); lo más absurdo es que se le ha acusado, sin la más mínima evidencia, de hacer un servicio a la derecha-alternativa.

Verdad

La última de esas afirmaciones es realmente exasperante. En todo caso, ha hecho un trabajo hercúleo para alejar a la gente de las versiones derechistas e izquierdistas del colectivismo identitario. Las personas que se preocupan por el ascenso del nacionalismo y el racismo identitario como reacción a la izquierda socialdemócrata deberían estar profundamente agradecidas con él, puesto que explica que existe una alternativa liberal.

He aquí un hombre que se paró en el escenario y habló largo y tendido sobre los dos tipos de totalitarismo tóxico que arruinaron el siglo XX: el comunismo y el nazismo. Instó a todos a leer dos grandes libros de autores que sufrieron profundamente por su disidencia contra el régimen: Archipiélago Gulag, de Solzhenitsyn y El hombre en busca de sentido, de Frankl. No es literatura extremista, pero sirve para ilustrar el núcleo moral de lo que significa vivir en la verdad y resistir la mentira, incluso hasta el punto de un sufrimiento personal inmenso.

En este punto, reveló mucho acerca de lo que realmente lo motiva. Explicó que su estudio del derramamiento de sangre totalitario del siglo XX le mostró que todos los casos modernos de despotismo absolutista no se trataban realmente de hombres malos que conducían a gente buena al infierno. Estas experiencias fueron acerca de la disposición a mentir que tenía un gran número de personas alrededor del líder y gobernadas por el líder (o al menos a negarse a decir la verdad), porque carecían de la convicción de decir la verdad, o eran demasiado perezosas, o temían las consecuencias.

La mentira, dijo, es la razón de la pérdida de la libertad y la buena vida. Lo contrario también es cierto. La clave para construir y mantener la libertad es pensar y decir la verdad, incluso cuando nos enfrentamos a un mundo empeñado en ignorar y desacreditar esa verdad.

En este punto de su conferencia, el público se involucró a un nuevo nivel. Una atención absorta. Las bocas completamente abiertas. Nadie revisaba sus teléfonos. Todos quietos. Y así duró otra hora completa mientras la mente de Peterson viajaba a través de más historia, filosofía, sociología, economía y psicología moral.

Cuando lo pensé más tarde, me pareció que este recorrido de 90 minutos casi equivalía a una educación de grado en artes liberales, con una sola diferencia: Los estudiantes simplemente no están aprendiendo este material en las instituciones educativas de hoy en día. No es tanto que Peterson esté diciendo cosas nuevas y sorprendentemente innovadoras, aunque sí que hay muchas cosas nuevas aquí. Es que está diciendo cosas reales y verdaderamente útiles que han surgido de una búsqueda genuina de la verdad.

Fe

Él demostró cómo es la búsqueda de la verdad en su discurso sobre la fe religiosa. De alguna manera se las arregla para ser profundamente respetuoso de las narrativas religiosas, sin imponer una religiosidad inverosímil que los estudiantes de hoy encontrarían tendenciosa y tediosa.

Su ahora famoso comentario sobre el Génesis me pareció verdaderamente creativo, con el argumento de que la clave de la fe occidental es su convicción de que los seres humanos están hechos a imagen y semejanza de Dios (con la chispa de la Divinidad) y que poseen algunas características del poder creativo que llevó a la invención del mundo mismo. Si perdemos esa historia, corremos el riesgo de destruir los cimientos culturales más profundos que sustentan nuestra libertad, nuestros derechos y nuestra prosperidad.

Su argumento no era que a los estudiantes se les deba enseñar el dogma religioso. Más bien, su argumento era que una verdadera educación no debería conducir al nihilismo, sino a un paradigma de sentido que oriente la forma en que conducimos nuestras vidas. No basta con derribar todo y hacer que los estudiantes crean sólo en el poder como la única cosa real, sea buena o mala. Los educadores e intelectuales tienen el deber de inspirar la búsqueda de la verdad y de ayudar a descubrir el bien en sus propias vidas y en el mundo que les rodea.

Dio la siguiente ilustración vívida de la vida de un estudiante de último año de la escuela secundaria que acaba de entrar en el ardid de la fuerza laboral y de la vida normal, con todas sus confusiones y desafíos. Imagínese un helicóptero dejando caer a un joven de 22 años en medio del océano y al piloto gritando a través de un megáfono: "¡Encuentra el modo de llegar a la orilla!"

Ésta es la situación en la que se encuentran los jóvenes hoy en día, que es precisamente la razón por la que la invitación de Peterson a la responsabilidad heroica resuena con tanta fuerza.

Sentido

Finalmente, abordó la cuestión del sentido de la vida y la necesidad de aventura, volviendo a su lista de logros modernos para el bienestar humano. Los logros humanos se deben a que las personas se dedicaron a una idea imposible. Se arriesgaron. Se enfrentaron a sus miedos más profundos. Superaron la envidia, la burocracia, las dudas y las calumnias. Defendieron la verdad. Y es muy probable que no se hayan llevado el crédito. Pero vivieron y viven vidas de gran aventura y sentido.

Y todos deberíamos hacerlo.

Usted se estará preguntando dónde encaja la política en todo esto. Si me está leyendo alguno de los miembros de la prensa dominante que han estado difamando a este hombre como si no fuera más que un sirviente del titánico cambio en la política nacional y mundial, por favor, sepa esto. Él fue muy claro: la clave para una buena vida no se encuentra en la política, sino adentro.

¿Y sabe una cosa? El público aplaudió. ¡Animado! ¿Qué nos dice esto acerca de lo que está sucediendo en estos eventos de Peterson? Por un lado, me dice que mis impresiones iniciales sobre él hace dos años eran totalmente erróneas.

Me avergüenza admitir que pensé que era sólo otro experto político en ciernes, un hombre que aprovecharía nuestra ira para reunir un culto a su alrededor. Estaba totalmente equivocado. Mi presunción reflejaba mi agotamiento personal con este modo de manipulación pública que siempre desemboca en algún tipo de culto indecoroso a la personalidad o en una estafa financiera.

Peterson no es así. A medida que él mismo ha ido aprendiendo, su voz forma parte de una larga lista de intelectuales liberales (aunque supere a la mayoría de ellos en la historia) para instar a la gente a que se vuelque hacia la paz, la tolerancia, el heroísmo personal y la verdad, al servicio de hacer el mejor uso posible de nuestros días en la tierra.

Final

Todo gran demagogo tiene un final ensayado e inspirador para su discurso, algo que le da a la gente el deseo de hacer algo salvaje e incita a la devoción hacia la persona que los inspiró a hacerlo. Peterson desafió nuevamente las expectativas. Mantuvo el estilo de entrega suave que usó durante todo el discurso, y terminó un último punto sobre ser una buena persona, vivir una gran vida, y llevarse bien con los demás. Luego esperó unos segundos y silenciosamente dijo: "Y eso es todo por ahora".

El público se levantó aplaudiendo inmediatamente, por respeto al hombre, pero sobre todo por aprecio a su mensaje. Mientras esperaba para ir al bastidor, pregunté a tres jóvenes por qué habían venido a este evento. El primero, un estudiante de último año en la universidad y con especialización en ingeniería, dijo muy rápidamente: "Estoy buscando el sentido de la vida." Sus otros dos colegas estuvieron de acuerdo. Ese fue el principio y el final. Estaban encantados de estar ahí.

La política prometió darnos una vida con sentido. Y fracasó. Ahora, tenemos que encontrarlo en otro lugar. Al igual que el poeta Virgilio guió a Dante a través del Cielo, el Purgatorio y el Infierno, Jordan Peterson es el guía turístico del mundo moderno en su confrontación con nuestro ser interior.
Sobre el autor:

Jeffrey Tucker es director editorial del Instituto Americano de Investigación Económica. Es autor de cinco libros, entre ellos Right-Wing Collectivism: The Other Threat to Liberty ("Colectivismo de Derecha: La Otra Amenaza a la Libertad").