Encuentran por primera vez desde abril una cantidad considerable de cesio radiactivo-137 (0,14 Bq por kg) en el agua de Tokio, según publica el San Francisco Cronicle, quien señala que el Instituto Metropolitano de Salud Pública de Tokio no ha detectado ni cesio-134 ni yodo-131.

Fuga en el reactor 4 de Fukushima
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Fuga en el reactor 4 de Fukushima
Japón, que lucha contra las fugas de radiación en aire, agua y tierra después del terremoto y posterior tsunami del pasado 11 de marzo, que afectó a la central nuclear de Fukushima, ha puesto en alerta a productos alimentarios de primera necesidad.

Espinacas, champiñones, bambú, té, leche y pescado son algunos de los alimentos contaminados por cesio y yodo en un radio de 360 kilómetros desde la central. La exposición a estos dos elementos químicos pueden provocar leucemia y otros tipos de cáncer, según el «London-based World Nuclear Association».

La Comisión de Seguridad Nuclear de Japón establece un límite de seguridad de 200 bequerelios por kilogramo para el cesio-134 y cesio-137. El límite para el consumo de yodo-131 es de 300 bequerelios por kilogramo.

Para las verduras, Japón ha establecido un límite de 2.000 becquerelios de yodo por kilo, y 500 bequerelios de cesio de un kilo.