El universo no puede haber surgido de un Big Bang caliente, sino de un gran desierto frío, propone un físico en un artículo publicado el 21 de enero en arXiv.org.
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Durante el último medio siglo , la mayoría de los cosmólogos han llegado al acuerdo de que toda la materia inicialmente explotó desde un único punto. Un instante después, el universo estallaba dramáticamente en un denso y caliente evento llamado inflación. Y luego prosiguió en una expansión más lenta durante miles de millones de años.
Pero el modelo del Big Bang requiere que el universo comience por lo que los físicos llaman una singularidad, un punto de densidad infinita en el que las leyes físicas se descomponen. Una teoría que evitase la singularidad, sin introducir otras complicaciones, encajaría mejor con la mecánica cuántica, la relatividad general, y con mejores explicaciones de los físicos de las fuerzas fundamentales de la naturaleza.
Christof Wetterich, un físico teórico en la Universidad de Heidelberg en Alemania, dice que se ha sido capaz de hacerlo. En la teoría de Wetterich, las partículas fundamentales se vuelven más pesadas con el tiempo, mientras que la gravedad se debilita. Esta lógica le conduce a
una historia cósmica en la que el universo sigue estando sometido a la inflación, pero no necesariamente continúa en expansión. Y en lugar de comenzar con un Big Bang, el tiempo antes de la inflación podría extenderse hasta un pasado infinito.
Comentario: La teoría de la panspermia aporta todo un nuevo significado a la incógnita del origen de la vida humana en la Tierra. Les recomendamos el Enfoque SOTT de Laura Knight "La Era Dorada, la Psicopatía y la Sexta Extinción" para profundizar sobre este trascendental asunto: Pero el asunto es aún más complejo y abarca muchas otras "terribles" posibilidades:
La aparición repentina de enfermedades, plagas, o pestes durante la historia humana (o en la actualidad) consituye un indicio de que quizá algo proveniente del exterior ingresó al ecosistema terrestre. Hay suficiente evidencia acumulada como para considerar esta hipótesis altamente probable. De ser así las consecuencias posibles de los impactos de cuerpos celestes en la tierra, además de las derivadas del impacto en sí mismo y de las ondas electromagnéticas generadas, podrían traer consigo nuevas variedades de virus, bacterias (con información genética diferente), es decir, enfermedades jamás vistas y nuevas combinaciones genéticas.
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