
El profesor y científico Chandra Wickramasinghe director de Astrobiología de la Universidad de Buckinghamdel Reino Unido, echó por tierra las teorías que dicen que la vida nació y evolucionó con un principio terrestre.
El académico destacó a su vez el gran impacto que tiene entonces en la humanidad aceptar y reconocer que el principio biológico de la vida viene realmente del espacio y se esparce por la vía Láctea y por todas las Galaxias.
Wickramasinghe intervino en un encuentro científico en Sri Lanka que reunió académicos del Colegio Médico de Ceylán y el Royal College de Medicina de Londres, el 12 de septiembre pasado.
Las palabras de su discurso publicadas por la universidad interesaron a la comunidad científica internacional:
"La ciencia convencional aparece íntimamente envuelta en un sistema de pensamiento pre - copernicano. Nuevos hechos están obligando a un cambio de paradigma desde una biología centrada en la Tierra a una biología centrada en el cosmos, en la que la vida de la Tierra se convierte en una expresión trivial de un espectáculo omnipresente de la vida cósmica", dijo Chandra Wickramasinghe en su discurso.En relación a este tema, el académico presentó este mes las últimas evidencias en un estudio publicado junto al profesor Milton Wainwright, de la Universidad de Sheffield, en la revista Cosmología.
Estudios de los meteoritos encontrados en Sri Lanka, que cayeron el año pasado, evidenciaron la presencia de microorganismos extraterrestres, los mismos que fueron dispersados durante una lluvia inusual en la región.












Comentario: La teoría de la panspermia aporta todo un nuevo significado a la incógnita del origen de la vida humana en la Tierra. Les recomendamos el Enfoque SOTT de Laura Knight "La Era Dorada, la Psicopatía y la Sexta Extinción" para profundizar sobre este trascendental asunto:
Pero el asunto es aún más complejo y abarca muchas otras "terribles" posibilidades:
La aparición repentina de enfermedades, plagas, o pestes durante la historia humana (o en la actualidad) consituye un indicio de que quizá algo proveniente del exterior ingresó al ecosistema terrestre. Hay suficiente evidencia acumulada como para considerar esta hipótesis altamente probable. De ser así las consecuencias posibles de los impactos de cuerpos celestes en la tierra, además de las derivadas del impacto en sí mismo y de las ondas electromagnéticas generadas, podrían traer consigo nuevas variedades de virus, bacterias (con información genética diferente), es decir, enfermedades jamás vistas y nuevas combinaciones genéticas.
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