Traducido para Rebelión por J.M.
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Los palestinos han promocionado a nivel mundial una serie de derechos que Israel niega sistemáticamente. Existe el derecho de retorno (1), el derecho de libertad de movimiento (2), el derecho al agua (3), el derecho a la educación (4), el derecho a entrar (5) (que no debe confundirse con el derecho de los refugiados al retorno) y así sucesivamente.
Pero, ¿qué hay con el derecho a recibir visitas, o no poder recibir por falta de ese derecho? Esta es la añadidura más reciente. La prohibición de la libre recepción de visitantes extranjeros es tan inquietante como sorprendente, especialmente para un país que pretende ser el único faro de la democracia en el Medio Oriente.
Sí, usted leyó bien. Israel está amenazando con negarse (6) a permitir que los palestinos que viven en el territorio palestino ocupado puedan recibir a visitantes del extranjero. No estamos hablando aquí acerca de visitantes como los 5 millones de refugiados palestinos que Israel se ha negado a permitirles el regreso a sus hogares después de ser expulsados por la fuerza y el miedo, cuando Israel fue fundado en 1948. Más bien el problema ahora es que se les niega la entrada a Israel a los extranjeros que desean visitar los territorios palestinos ocupados.