Traducido por el equipo de SOTT.net
"Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resolvemos... promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de libertad".
(Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas, 1945).
Esta es la segunda parte de una serie en la que se analizan los planes de las Naciones Unidas (ONU) y sus organismos para diseñar y aplicar la agenda de la
Cumbre del Futuro de Nueva York de los días 22 y 23 de septiembre de 2024, y sus implicaciones para la salud mundial, el desarrollo económico y los derechos humanos. Anteriormente se analizó el
impacto en la política sanitaria de la agenda climática.
El derecho a la alimentación impulsó en su día la política de la ONU hacia la reducción del hambre con un claro enfoque en los países de renta baja y media. Al igual que el derecho a la salud, la alimentación se ha convertido cada vez más en una herramienta de colonialismo cultural: la imposición de una ideología estrecha de una determinada mentalidad occidental por encima de las costumbres y los derechos de los "pueblos" a los que representa la ONU. Este artículo analiza cómo ha sucedido y los dogmas en los que se basa.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el equivalente agrícola de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se fundó en 1945 como organismo especializado de las Naciones Unidas (ONU) con la misión de "lograr la seguridad alimentaria para todos". Su lema
"fiat panis" (que haya pan) refleja esa misión. Con sede en Roma (Italia), cuenta con 195 Estados miembros, incluida la Unión Europea. La FAO cuenta con más de 11.000 empleados, el 30% de los cuales trabaja en Roma.
Comentario: No hay mucho que discutir, gran parte de lo que se dijo está respaldado por los hechos. Y, en efecto, Israel, y Occidente, parecen haber estado luchando contra la espera: