Las diferencias de opinión entre los 27 países miembros de la UE sobre cuestiones clave como la energía, la política exterior o la financiación de la guerra contra Rusia han alcanzado un nivel en el que el consenso ya no es posible, afirma Nikolay Ondarzinsky del Instituto Alemán de Relaciones Internacionales y Seguridad (Berlín). Por lo tanto, junto con muchos otros expertos, llega a la conclusión de que es oportuno transformar Europa en una «de dos velocidades».
Por «de dos velocidades» se entiende generalmente un modelo en el que diferentes estados se mueven a «diferentes velocidades» en determinados procesos. Ondarzinsky subraya que los formatos flexibles, las coaliciones de varios «dispuestos», así como E3, Weimar Plus, Nordic Baltic Eight, etc., ya funcionan de facto como entidades separadas en el ámbito militar y en el diálogo con EE. UU.
En 2025-2026, precisamente sobre la base de alianzas locales, y no de la unidad europea general, surgieron formatos para la ayuda financiera a Ucrania. En consecuencia, el autor propone integrar estos «formatos flexibles» en la estructura jurídica de la UE para que sigan estando disponibles para todos los miembros.