El jueves, el fiscal general de Missouri, Eric Schmitt, que también es el candidato al Senado de los EEUU en noviembre, reveló algunos documentos muy interesantes que su oficina, junto con la oficina del fiscal general de Luisiana, Jeff Landry, han recibido desde que los dos estados presentaron conjuntamente una demanda potencialmente innovadora en mayo. La demanda alega que varios
funcionarios de alto rango de la administración Biden han estado confabulando, de forma censurable, con los supuestos oligarcas "privados" de las grandes tecnólogicas. El objetivo directo de esta colusión es
la supresión del "pensamiento erróneo" disidente, es decir, el discurso conservador, que amenaza el tenue control del régimen de Biden sobre el poder.

© Michael M. Santiago/Getty ImagesEl presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, habla sobre su plan "Safer America" en el Marts Center el 30 de agosto de 2022 en Wilkes-Barre, Pensilvania.
Los documentos que Schmitt y Landry han recibido, en virtud de sus solicitudes de descubrimiento y la emisión de citaciones de terceros, ponen de manifiesto las profundidades a las que el Régimen de Biden ha caído
para colapsar cualquier distinción putativa entre el sector "público" y el sector "privado". Sus conclusiones hasta el momento en este litigio aún pendiente revelan a todos, como si necesitáramos más pruebas una semana después de la confesión del podcast de Mark Zuckerberg escuchado en todo el mundo con el popular presentador Joe Rogan, hasta qué punto las plataformas de las grandes tecnológicas como
Facebook y Twitter ya no pueden calificarse como significativamente "privadas" y en su lugar se han convertido simplemente en apéndices del Estado.