Traducido por el equipo de SOTT.net

© Getty Images
Glyn Potts, director del Newman Roman Catholic College de Oldham, no pudo ocultar su irritación ante los titulares matutinos que anunciaban una prohibición gubernamental de los teléfonos móviles en las escuelas públicas de Inglaterra.
Su escuela, como la gran mayoría, ya cuenta con una política de telefonía móvil. "Todos están prohibidos y lo están desde hace 10 años", afirmó, desestimando el anuncio de la secretaria de Educación, Gillian Keegan, como una "cortina de humo" para distraer la atención de los verdaderos desafíos que enfrentan las escuelas, como la falta de financiación, la contratación de docentes y la atención a alumnos con necesidades educativas especiales.
En Newman RC College existe un enfoque de tolerancia cero hacia los móviles. Los alumnos pueden llevar sus teléfonos consigo durante el viaje hacia y desde la escuela, pero, tan pronto como cruzan el umbral hacia el recinto escolar, deben apagarse y mantenerse fuera de la vista durante la jornada escolar.
Los alumnos tienen prohibido incluso tenerlos en la mano, ya sea durante la lección o en el recreo. Si se ven los móviles, se los confiscan y no se los devuelven hasta el final del día. Una medida de la eficacia de la política es que, aunque la gran mayoría de los 1.502 alumnos llevan móviles, el personal sólo verá dos o tres por semana como máximo.
Comentario: Se ha corrido la voz por todas partes y la gente está señalando las posibilidades más probables mucho más rápido que hace dos años.