OF THE
TIMES
{...} Históricamente, cuando un pueblo comienza a percibir las perturbaciones atmosférica, geológica, climática y todos los males que éstos traen a una sociedad, incluyendo el hambre, las plagas y la pestilencia, ellos buscan, individualmente y colectivamente, que sus líderes arreglen las cosas. De ahí es de donde viene el concepto del Rey Divino, para comenzar: se suponía que el rey sería capaz de interceder con los dioses por su pueblo. Si el rey no tenía éxito en su intercesión, una solución debía de ser encontrada. Se realizaban sacrificios, se realizaban rituales, y por supuesto, si eso no funcionaba, si los dioses permanecían enojados, el rey tenía que morir. Esto se debe posiblemente a un interruptor cerebral similar que lleva a la gente a buscar todo lo que alivie la presión sobre sus cerebros: si los dioses están enojados, encuentre un chivo expiatorio. Y cuando es la nación la que se ve amenazada, la persona o personas culpables más obvias son aquellos que están a cargo, el rey y su élite. Lo que es más, ellos saben instintivamente de su vulnerabilidad a esta reacción.Vea también:
Por otra parte, dado que la historia humana parece definirse por una sucesión de élites gobernantes más o menos corruptas, y si hemos de suponer que este tipo de corrupción (y su propagación por toda la sociedad) es el mecanismo por el cual una civilización atrae a las catástrofes cósmicas, culpar y deponer a la élite es una buena solución. El problema, sin embargo, es que el mecanismo subyacente no es entendido por el pueblo, lo que significa que no tienen el conocimiento de que, si se quiere evitar más destrucción, se debe, a toda costa, evitar el establecimiento de cualquier élite corrupta en el futuro.
Al final, tanto el pueblo como la élite buscan un paradigma que resta importancia a las catástrofes cíclicas, pero lo hacen por diferentes razones. La gente quiere aliviar la enorme presión de una gran catástrofe certera pero impredecible, mientras que la élite quiere permanecer en el poder. El compromiso que sirve a ambos objetivos es la ilusión de una élite que es capaz de proteger a la gente de cualquier desastre. Esta ilusión puede adoptar diversas formas: rituales para apaciguar a los dioses, la revisión de la historia que muestra una evolución de la humanidad uniformista, sin incidentes, y mucha, mucha propaganda.
Esta mentira funciona bien durante los periodos de calma entre dos grandes catástrofes. Sin embargo, la historia muestra que cuando las hambrunas, los terremotos y las plagas han atacado y cobrado bien caro, cuando los volcanes hacen erupción o los cometas flamean en el cielo o las tormentas de meteoros y las anomalías del tiempo aumentan, se derrumba la ilusión, la raison d'être [razón de ser] de las élites (es decir, proteger a las personas) colapsa y el objetivo ha sido y siempre será, en última instancia, las clases dominantes. Y ellos lo saben. Así, que cuando, tal como Anaxágoras, Sócrates o Critias mencionan estos hechos incómodos, son silenciados a través del ridículo y la calumnia, e incluso la muerte.
Intenciones celestiales: Cometas y los cuernos de Moisés
«Esta mujer -Teodora de nombre-, junto con Marozia, la prostituta del Papa, llenaron la silla papal con sus hijos bastardos y convirtieron su palacio en un laberinto de ladrones».
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