
En 1957, el Dr. William Coda Martin intentó contestar esta pregunta: ¿Cuándo una comida es alimento y cuándo veneno?
Su definición de "veneno" fue: "... Médicamente: cualquier sustancia que aplicada al cuerpo, consumida o desarrollada dentro del mismo, causa o puede causar enfermedad.
Físicamente: cualquier sustancia que inhiba la acción de un catalizador -sustancia, mensajero químico o enzima que activa una reacción-".
El diccionario da una definición aún más amplia de "veneno": "tener una influencia perjudicial sobre algo, o pervertirlo".
El doctor Martin clasificó al azúcar refinada como veneno porque carece de toda fuerza viva, vitaminas y minerales.
"...Lo que queda [después del proceso de refinación] son carbohidratos refinados que el cuerpo no puede utilizar porque no contiene proteínas, vitaminas ni minerales. La naturaleza los provee en cada planta en cantidades suficientes para metabolizar los carbohidratos específicos de dicha planta. No sobra para otros carbohidratos añadidos. Cuando un carbohidrato se mataboliza de forma incompleta da lugar a la formación de metabolitos tóxicos como el ácido pirúvico y azúcares anormales que contienen cinco átomos de carbono.





Estudios en humanos y en animales muestran que un grupo de genes llamado complejo mayor de histocompatibilidad (MHC por sus siglas en inglés) puede influir en el olor. En general, las mujeres prefieren que el olor de su pareja tenga un MCH diferente - pero este efecto se invierte en mujeres que toman pastillas anticonceptivas. 





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