El caso Skripal, es decir el supuesto atentado ruso con una toxina letal contra un exagente de la URSS en territorio británico, es uno de esos eventos que lo ponen a uno en la posición de dudar sobre la cordura y esperanza de supervivencia del mundo en el que vivimos.
países expulsión diplomaticos
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Desde el día uno, las autoridades del Reino Unido se han conducido al margen de cualquier regulación básica del Derecho Internacional, y de más está decirlo, totalmente en contra de los más elementales principios de sensatez, prudencia y racionalidad.

El circo comenzó unas pocas horas después de que el evento se hiciera público. Sin ninguna información y con una investigación que apenas comenzaba, los principales medios del Reino Unido y países aliados comenzaron una carrera demencial para ver quién colgaba los titulares más escandalosos en contra de Rusia. Nadie sabía nada aún, pero todos los dedos apuntaban al Kremlim, mientras que las autoridades británicas, sin prudencia y casi como leyendo un guion, ya estaban amenazando a Rusia.

Pasados 3 días, acusaron a Rusia de usar un gas nervioso para intentar asesinar a Sergei Skripal, y a poco menos de una semana del evento, Theresa May, sin presentar pruebas al respecto, afirmó que era "muy probable que Rusia fuera responsable" del envenenamiento, y le dio a Moscú 36 horas para que se explicara.

¿Cómo puede usted explicar que no tuvo nada que ver con algo con lo que no tuvo nada que ver? Pues lógicamente Rusia negó cualquier conocimiento del caso y pidió a Londres que entregara toda la información disponible para poder entender de qué y por qué se la acusaba... Pues bien, Moscú todavía está esperando porque las autoridades británicas se han negado a entregar cualquier información sobre el caso.

A partir de ese momento, el diálogo entre Rusia y Occidente ha sido casi surrealista. Por una lado una Rusia racional, pidiendo explicaciones sobre las bases argumentales y probatorias de las que se la acusa, y por otro lado, como si habitaran una dimensión totalmente paralela e inconexa, el Reino Unido, EE.UU. y su coro de lameculos europeos haciendo oídos sordos a cualquier intento de diálogo ruso y repitiendo como loros cada vez más fuerte que Rusia es culpable.

Finalmente, tras dos semanas de bombardeo mediático incesante, declaraciones absurdas e infundadas, acusaciones y amenazas propias de un paciente de un psiquiátrico, parece haber llegado el momento de pasar a la fase de la sanción ejemplar.

Como era lógico, el primero en aplicar el "castigo" fue el Reino Unido expulsando a 23 funcionarios consulares rusos. Pero la nota destacada la tenía que dar EE.UU. (como siempre) quien ayer decidió expulsar a 60 funcionarios diplomáticos. Una vez que el Tío Sam ya marcó la dirección en la que deben ir todos, el séquito de naciones rastreras que parecen autohipnotizarse para convencerse de que son aliadas de Norteamérica, siguieron el ejemplo.

Hasta el momento ya son 25 los países que se han unido a esta demencial iniciativa. Y digo demencial porque realmente lo es, están literalmente cerrando las puertas a cualquier posibilidad de diálogo o entendimiento con Rusia, y esto no es un acto visceral y reactivo, sino uno bien deliberado y premeditado, aunque definitivamente estúpido al mismo tiempo.

Como expresó hace pocas horas el vicecanciller ruso, Serguéi Riabkov, "EEUU se muestra como un jugador irresponsable, en el sentido literal y figurado, un jugador que apuesta sin pensar en las consecuencias". Y así es, ¡realmente no están midiendo las consecuencias de lo que están haciendo!

Ésta es la lista de los países que ya se han unido a esta decisión imprudente e irreflexiva; si usted vive en alguno de ellos, sepa que el destino de su nación y su propio destino, están regidos por dementes:
diplomaticos rusos expulsados
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Como era de esperar, a la cabeza de esta locura, la nación que es el cáncer de nuestro mundo...
Alguna de estas naciones posiblemente ni siquiera estén de acuerdo con asumir esta demencial actitud, pero como Sergei Lavrov recientemente explicó, "el chantaje sigue siendo el único lenguaje de EE.UU. en la arena internacional, [...] la decisión de muchos países europeos de expulsar a diplomáticos rusos es resultado de una presión colosal, de un chantaje colosal".

Hasta el momento Nueva Zelanda ha tenido una de las posturas más dignas dentro de sus posibilidades. Según expresó la primera ministra Jacinda Ardern, "mientras que otros países han anunciado que están expulsando a agentes de inteligencia rusa no declarados, nuestros oficiales han informado que aquí en Nueva Zelanda no hay individuos que encajen en ese perfil, si los hubiera, ya habríamos tomado medidas".

Aunque parezca que estamos en el peor momento de toda esta grotesca puesta en escena, le sugiero que no se atreva a relajarse, porque parece que esto recién empieza. Lo que parece deslizarse como intención fundamental detrás de esta artera maniobra, no es sólo romper los lazos diplomáticos con Rusia, sino imposibilitarla de ejercer su derecho a voto en el mismísimo Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Entre los 60 diplomáticos rusos expulsados por Washington, 12 de ellos son empleados de la misión permanente rusa ante la ONU (su sede está en Nueva York). El organismo internacional, fiel a su largo historial de cobardía y sumisión, se ha negado a hacer declaraciones sobre la ilegalidad de esta acción.

Según ha trascendido, EE.UU. se estaría amparando en la Sección 13b del Tratado entre las Naciones Unidas y EE.UU. como país anfitrión, que antepone las leyes y reglamentaciones vigentes en EE.UU. relativas a la residencia de extranjeros, por encima de los privilegios que otorga la ONU.

Medidas de esta naturaleza y la aplicación de esta sección requerirían la entrega por parte de las autoridades estadounidenses de pruebas muy serias que justifiquen semejante decisión. Al margen de que esto obviamente nunca va a ocurrir, el mismo embajador de EE.UU. en Rusia, Jon Huntsman, declaró ayer que Washington aparentemente no notificó por adelantado a la ONU sobre su decisión, como las reglamentaciones del caso lo exigen.

De todos modos, como EE.UU. está acostumbrado a obrar al margen de cualquier ley existente, no nos extrañemos si finalmente logran su cometido. No hay que olvidar que el 15 de marzo Londres convocó de urgencia una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU por el envenenamiento del exespía Serguéi Skripal. Según expresó la perturbada de Nikki Haley entonces, "la credibilidad de este Consejo no sobrevivirá si no logramos hacer que Rusia rinda cuentas".

Fue entonces que el parlamentario ruso Serguéi Kaláshnikov apostilló los eventos de aquel día denunciando que "Occidente ha dado inicio a una gran operación con el objetivo de expulsar a Rusia del Consejo de Seguridad de la ONU por ser un jugador incómodo". Nada de esto suena descabellado, Rusia es definitivamente un "jugador" incómodo, durante los últimos 5 años ha arruinado sistemáticamente todos los planes depredatorios de EE.UU. y sus socios en Medio Oriente, al mismo tiempo que ha resistido unas virulentas sanciones y se ha erigido como la potencia mejor armada del planeta. ¡Un verdadero grano allí, donde no da el sol!

El "iluminado y racional" mundo occidental acaba de traspasar los umbrales de la locura; desgraciadamente todos nosotros, por estar sometidos a sus insensatas y demenciales decisiones, sufriremos por ello. ¡Bienvenidos al infierno en la tierra!