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Las autoridades neozelandesas reorientaron hoy las tareas de rescate hacia la localización de cadáveres tras descartar que existan supervivientes debajo de los escombros de los edificios derruidos por el seísmo que sacudió la ciudad de Christchurch, el pasado 22 de febrero.
"Desafortunadamente, y dado el tiempo transcurrido, ha llegado el momento de centrar los esfuerzos en la recuperación de cadáveres", dijo el jefe de Protección Civil, John Hamilton, en conferencia de prensa.
La Policía, a su vez, reveló las identidades de los primeros extranjeros muertos a causa del terremoto: dos jóvenes de nacionalidad israelí.
Según el ministro de Asuntos Exteriores, Murray McCully, el seísmo, de 6,3 grados en la escala abierta de Richter, arrancó la vida a cerca de un centenar de personas de unas veinte nacionalidades distintas.
Por el momento, el número oficial de muertos asciende a 161, aunque las autoridades que no divulgan las nacionalidades ni los nombres de las víctimas hasta tener la certeza sobre su identidad, estiman que llegarán a 240, una vez concluya la búsqueda.
Los israelíes, dos excursionistas de 22 y 23 años, fueron hallados de entre los escombros de uno de los edificios derruidos de Chrischurch, la segunda mayor ciudad del país situada en la Isla Sur.