Las autoridades precisaron que 2.600 personas han cruzado el río en canoas y se encuentran en la vecina a la nación africana.

© Prensa LatinaEl conflicto, señaló, supone una escalada de violencia en una región, el oeste de RD Congo, que no tenía los niveles de enfrentamientos del este del país.
Naciones Unidas reportó este martes que al menos 142 víctimas mortales y 30.000 personas fueron desplazadas de sus hogares como consecuencia de un conflicto de tierras entre dos comunidades en la provincia de Mai Ndombe, en República Democrática del Congo.
En este sentido, la autoridad precisó que la disputa entre los pueblos teke y el yaka, por desacuerdos en el pago de tasas por el uso de la tierra, generó acciones de violencia preocupante y no reportadas hasta la fecha.
En consecuencia, 27.000 personas, en su mayoría mujeres y niños, huyeron en busca de refugio en zonas seguras de la provincia, o de la localidad vecina de Kwilu.
Comentario: Es comúnmente aceptado que la orientación sexual no sólo no se elige sino que no se puede cambiar. Ya seas heterosexual u homosexual, es lo que te ha tocado y no puedes hacer nada por revertirlo. Y así es seguramente para la gran mayoría de personas, sin embargo, como estamos descubriendo a través de los avances en las ciencias cognitivas hay excepciones que merecen una atención.
Trabajos como los de Peter Levine en su curación del trauma o la teoría polivagal de Stephen Porges, entre muchos otros, nos muestran como eventos traumáticos pueden provocar en nosotros todo tipo de desórdenes postraumáticos. Ejemplos como el de un mujer que sufre ataques de pánico y descubre que sólo ocurren cada vez que se cruza con hombres calvos, y gracias a un tratamiento adecuado recupera sus recuerdos de violación en la infancia por una persona calva y consigue la curación de sus ataques de pánico cuando trabaja sus emociones e integra toda esa energía traumática reprimida.
Un niño heterosexual podría ser abusado sexualmente por un hombre, reprimir toda esa energía de dolor y desarrollar en su adolescencia un cambio de orientación sexual como medida de protección ante ese dolor insoportable que convierte en "placer" para seguir adelante, pero que sólo le traerá desgracias en su vida y más desórdenes físicos y mentales si no trabaja esas emociones reprimidas. Lo mismo por tanto podría ocurrirle a la inversa a un niño homosexual.
Así que prohibir las terapias de conversión NUNCA, más bien adaptar sus rudimentarios métodos a los nuevos avances para que aquellos, tanto heterosexuales como homosexuales, que sí sufren un cambio de orientación sexual por traumatismo puedan obtener su curación.
Para más información tienen una gran variedad de libros traducidos al español que tratan las distintas secuelas del trauma vean: