Traducido por el equipo de Sott.net en españolFui a casa a visitar a mi madre. Canadá trató de obligarme a ingresar en un centro de detención Covid amenazando con multas y acciones policiales puesto que no reconocen mi inmunidad natural. No tuve más remedio que volar inmediatamente de vuelta a Europa.

Personal de la Agencia de Salud Pública de Canadá en sus puestos en el Aeropuerto Internacional de Vancouver
En el momento de escribir estas líneas, me encuentro exactamente a 11.277 m de altitud, a 5.230 km de Vancouver (Canadá) y a 3.159 km de mi escala en Múnich (Alemania), de camino a París (Francia). Donde realmente debería estar es descansando en el patio trasero o en el jacuzzi de mi casa cerca de Vancouver con una bebida fría en un caluroso día de verano. En lugar de eso, estoy en un vuelo de Lufthansa de vuelta a París, apenas unas horas después de llegar del otro lado del océano en un vuelo de 10 horas, porque los funcionarios de mi propio país me han echado. Todo porque
cometí la aparente infracción de intentar volver a entrar en mi propio país con una prueba de anticuerpos contra la Covid-19 adquiridos de forma natural por mi propio sistema inmunitario después de la recuperación, en lugar de los generados por la vacuna Covid-19 fabricada por el hombre, sobre la que aún queda mucho por aprender.
La vida diaria de un superviviente de Covid-19 con inmunidad natural a la enfermedad no es para los débiles de corazón. Como alguien con un alto nivel de anticuerpos probados en laboratorio cuyos niveles aún no han bajado incluso después de varios meses tras la enfermedad, mi médico me ha desaconsejado la vacunación. Evidentemente, aún queda mucho por saber sobre las inyecciones de Covid, que todavía se encuentran en la fase 3 de los ensayos clínicos y que las autoridades sanitarias consideran experimentales, sobre todo porque abundan los informes sobre casos avanzados de personas vacunadas que se contagian y propagan la Covid.
Comentario: No hay mucho más que decir, Parada lo dijo muy bien. El gobierno no debería tener la autoridad de obligar a nadie a inocularse un tratamiento médico experimental, sin embargo es triste que este acto de conciencia y de precaución sirva para no permitirle continuar siendo parte de la banda. Más aun cuando, si es cierto que las vacunas funcionan como se espera, no debería tener ningún riesgo siendo el único miembro de la banda que no ha sido inoculado.