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El polo norte magnético se está deslizando lentamente desde su localización actual, en el extremo norte de Canadá, hacia Rusia a una velocidad de aproximadamente 64 kilómetros por año, pero puede que para la mayoría de nosotros, a priori, no lleguemos a comprender las repercusiones de este hecho. Sin embargo,
lejos de las heladas tierras canadienses, en la soleada Tampa, Florida, están sintiendo más que nunca el cambio magnético. Tal circunstancia ha provocado que la pista principal del Aeropuerto Internacional de Tampa, haya sido cerrada hasta el 13 de enero con el objeto de repintar los designadores numéricos y la señalización de la pista de vuelo, para reflejar los cambios producidos por el movimiento del norte magnético.
La dirección en la que apunta la aguja de una brújula se conoce como el norte magnético, dirección que no coincide propiamente con la del Polo Norte geográfico, excepto en los puntos del hemisferio norte situados en el mismo meridiano en el que se encuentra el norte magnético. En cambio, la brújula se alinea con el campo geomagnético local, que varía de forma compleja sobre la superficie de la Tierra, así como con el tiempo.