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En la década de 1980, la incidencia de autismo era de uno en 10 000.1,2 A partir del año 2012, según las estadísticas de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, la incidencia del trastorno del espectro autista (ASD) en los niños de entre 6 y 17 años de edad fue de 1 de cada 50.
3Es muy poco probable que el incremento estratosférico del ASD tenga su origen en un solo culpable.
La conclusión más lógica es que esta amplia variedad de trastornos cerebrales sea el resultado de respuestas individuales a las exposiciones tóxicas de diversas fuentes mientras se está en el útero, incluida la madre.
4 Una fuente en específico que ha sido señalada en varias ocasiones son los pesticidas, y en particular el
glifosato. La exposición a los EMF son otro posible candidato.
5Tan sólo en los Estados Unidos, cada año se rocían cerca de 1000 millones de libras de glifosato en los cultivos de alimentos (ese número aumenta a 5 mil millones en todo el mundo), y las investigaciones sugieren que este producto químico podría ser un factor determinante detrás de muchas de las enfermedades crónicas que se detectan en las sociedades occidentales.
El autismo solo es un problema relacionado con la exposición a los plaguicidas. Las madres que están expuestas a pesticidas durante el embarazo también tienen un mayor riesgo de parto prematuro.
6Monsanto, que fabrica y comercializa el herbicida Roundup hecho con glifosato, ha afirmado que el Roundup y el glifosato (su ingrediente activo) son inofensivos.
Sin embargo, investigadores como la de Stephanie Seneff, Ph.D. científica investigadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y Anthony Samsel, Ph.D, consultor científico retirado, han descubierto y publicado artículos que explican los mecanismos por los cuales el glifosato destruye la salud y contribuye al desarrollo de enfermedades crónicas y trastornos cerebrales como el autismo.
Durante mucho tiempo se ha sospechado que un microbioma intestinal disfuncional es parte del problema en el desarrollo del ASD, y en efecto, el glifosato altera el microbioma intestinal.
Hace poco se volvió a vincular la presencia de ciertos microbios intestinales en ratones gestantes con un mayor riesgo de "conexiones cerebrales anormales" y autismo como conductas en sus descendientes.
7 En pocas palabras, ciertos microbios desencadenan la liberación de moléculas de señalización inmunológica que "de alguna manera causan un desarrollo anormal cerebral en los fetos".
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