El tránsito de Netanyahu de un conservadurismo sin complejos al nazismo es cada vez más evidente. Después de haber reivindicado la misión «histórica y espiritual» de hacer realidad el "Gran Israel" -lo cual significa conquistar los territorios de sus 7 vecinos-, Netanyahu acaba de lanzar un llamado a convertir Israel en una "súper Esparta", o sea a militarizar el país y cesar toda forma de comercio con sus aliados.

El 23 de agosto de 2025, Netanyahu proclamaba en i24 News como su “misión histórica y espiritual” la construcción del “Gran Israel”, del Nilo al Éufrates.
Si las palabras significan algo, Netanyahu no para de darnos a entender que sus figuras de referencia son los fascistas Zeev Jabotinsky y Leo Strauss. De bandazo en bandazo, el primer ministro de Israel ofreció un verdadero ejercicio de mentira descarada ante la Asamblea General de la ONU, atribuyendo los pensamientos más oscuros a sus adversarios y reclamando el "derecho" a continuar la masacre.
La semana pasada ponía yo en guardia a nuestros lectores, sobre todo a los israelíes, sobre la rápida deriva fascista -y «
quizás nazi», como dijera Ben Gurion sobre Vladimir "Zeev" Jabotinsky- de Benyamin Netanyahu [
1]. En ese artículo señalaba yo, en efecto, la conversión pública del primer ministro israelí a la doctrina del "Gran Israel".