La Unión Europea sólo da la paga a los niños que se han portado bien durante la semana. Por eso Orban se quedó sin dinero y Peter Magyar lleva el mismo camino. No es suficientemente sumiso.

Peter Magyar
El precio son 35.000 millones de euros que siguen congelados en Bruselas que, a cambio de la entrega, quiere imponer su dictado en Budapest, tanto si gobierna Orban como Magyar:
votar a favor del préstamo a Ucrania y dejar de comprar combustible a Rusia. Las presiones ya han comenzado.
Magyar ha dejado claro que no tiene intención de romper lazos con Rusia, de donde obtiene gas a un precio sin competencia. Tiene que optar entre un precio de saldo o el cebo que le envía Bruselas en dinero contante y sonante.
Comentario: Y Merz no hará nada al respecto por que todos en Occidente son vasallos de Israel.