Traducido por el equipo de SOTT.netLa arquitectura financiera europea está entrando en una fase de reevaluación, en la que la cuestión de los eurobonos se ha convertido en parte de una lucha más amplia por la autonomía estratégica.

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Durante la mayor parte del período posterior a la Guerra Fría, la postura geopolítica de Europa se ha definido menos por una ambición independiente que por una arquitectura heredada: las garantías de seguridad estadounidenses, las finanzas denominadas en dólares y la suposición tácita de que la iniciativa estratégica fluía hacia Occidente.
Este acuerdo proporcionó estabilidad, pero también impuso límites — financieros, diplomáticos y psicológicos — que ahora son cada vez más visibles.
El renovado impulso de Emmanuel Macron a favor de los eurobonos y de una capacidad de endeudamiento conjunto permanente de la UE debe interpretarse en este contexto. No se trata simplemente de una propuesta fiscal, sino de un intento de reducir la dependencia de Europa de un sistema
cuyo centro de gravedad está cambiando y cuyos instrumentos ya no son políticamente neutrales.
El momento es revelador. Estados Unidos sigue siendo dominante en el ámbito militar, pero su sistema financiero se ha convertido en
una fuente de volatilidad global, en lugar de un lastre. Los niveles de deuda están aumentando, la política interna es cada vez más impredecible y, lo que es más importante, la política de sanciones ha transformado el dólar de una moneda de reserva pasiva en
una herramienta activa de coacción. Desde Moscú hasta Pekín, y en gran parte del Sur Global, la conclusión extraída durante la última década ha sido clara:
la dependencia del dólar conlleva un riesgo estratégico. Europa, protegida durante años por la política de alianzas, está llegando ahora a una conclusión similar, de forma más discreta, pero no menos decisiva.
El argumento de Macron refleja este cambio. Sin desafiar abiertamente a Washington, reconoce una realidad que Rusia lleva mucho tiempo subrayando:
la soberanía monetaria y la autonomía geopolítica son inseparables. Una vez que el acceso a la financiación se convierte en condicional, la
neutralidad desaparece. En ese sentido, el paso de Europa hacia los eurobonos representa menos una rebelión que un ajuste tardío a las reglas que otros aprendieron bajo presión.
Comentario: La posición de Israel es: