Traducido por el equipo de SOTT.net

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La realidad ya no es lo que era. Nunca lo fue realmente, pero esa es otra historia. Esta no trata de la realidad en sí. Trata sobre la Guerra contra la Realidad, aquella en la que estamos inmersos, la guerra que comenzó cuando se canceló la Guerra contra el Terror en el verano de 2016. En realidad es una extensión y una evolución de la Guerra contra el Terror, y la Guerra contra el Populismo, y el despliegue de la Nueva Normalidad en 2020... pero eso también es otra historia. Quiero centrarme en la guerra que se está librando actualmente, en Internet, en los lugares de trabajo, en los hogares, entre amigos y familiares, y en la cabeza de la gente. Estoy bastante seguro de que conoces la guerra de la que hablo, independientemente del "bando" en el que sientas que estás.
La Guerra contra la Realidad es una guerra civil, pero es mucho más que una guerra civil. Es una guerra asimétrica, polimorfa, metastásica, multidisciplinaria. Una batalla campal ontológica. No tiene convenciones ni reglas de combate. No hay líneas de batalla. La batalla está en todas partes. Las alianzas cambian de un día para otro. Es un caos implacable e ineludible. Un organismo omnipresente, inmaterial y omnipotente que se ataca a sí mismo. Es continuo y completamente imposible de ganar. No se puede ganar porque ya se ha ganado. Terminó en victoria en el momento en que empezó, y ahora estamos condenados a seguir luchando contra él para siempre, o hasta que nazca, o renazca, de sus cenizas, algún leviatán menos etéreo.
Desgraciadamente, el escenario del leviatán menos etéreo es bastante probable. Puede que no ocurra durante mi vida - y, egoístamente, espero que no ocurra - pero este estado de cosas no puede continuar indefinidamente. Como escribí en
un ensayo en junio de 2021...
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