Traducido por el equipo de Sott.netEl ciudadano medio del Primer Mundo recibe más información de la que recibiría si viviera en un país del Segundo o Tercer Mundo. En muchos países la mera idea de una cobertura televisiva de las noticias durante las veinticuatro horas del día sería impensable, y sin embargo muchos occidentales consideran que, sin este aporte constante, estarían lamentablemente desinformados.
No es de extrañar, por tanto, que el habitante medio del Primer Mundo crea que entiende la actualidad mejor que los del resto del mundo. Pero, como en otras cosas,
calidad y cantidad no son lo mismo.
El telediario medio cuenta con un comentarista que ofrece "las noticias" o, al menos, la parte de los acontecimientos que la cadena considera digna de ser presentada. Además, se presenta desde el sesgo político de los controladores de la cadena. Pero se nos asegura que la información es "equilibrada", en la parte del programa que presenta un panel de "expertos".
Habitualmente, el panel está formado por el moderador más dos expertos que comparten su sesgo político y un experto que tiene un sesgo opuesto. Todos ellos son pagados por la cadena por sus contribuciones. El moderador formula una pregunta sobre un tema de actualidad y se produce una discusión durante unos minutos. Por lo general, no se llega a ninguna conclusión real: ninguna de las partes acepta a la otra. El moderador pasa entonces a otra pregunta.
Así pues, la cadena ha emitido los temas del día, y hemos recibido una visión equilibrada que puede informar nuestras propias opiniones.
¿O no?
Comentario: Huele a otra estafa pseudomédica alarmista para pastorear a los borregos y obtener beneficios. La OMS se beneficia.
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