El planeta podría enfrentar una nueva crisis ambiental debido al plástico, similar a la provocada por el agua embotellada, pero esta vez involucra a los cubrebocas desechados.
La mayoría de los grupos de salud pública aún recomiendan "el uso del cubrebocas" durante la pandemia de COVID-19, a pesar de que las investigaciones demuestran que no reducen la incidencia de infección.
© Adam Smigielski
Como resultado, se estima que cada mes se utilizan 129 mil millones de cubrebocas en todo el mundo, lo que equivale a casi 3 millones de cubrebocas por minuto. La mayoría son desechables y hechos de microfibras de plástico.
Los microplásticos tienen un tamaño que varía desde cinco milímetros (mm) hasta longitudes microscópicas, e incluyen microfibras que los peces, plancton y otras especies marinas, así como criaturas terrestres (incluyendo los humanos) están consumiendo.
Cada año se producen más de 300 millones de toneladas de plástico en todo el mundo, y eso fue antes de que el uso del cubrebocas se convirtiera en un hábito diario. La mayor parte termina como desperdicio en el medio ambiente, lo que llevó a investigadores de la Universidad del Sur de Dinamarca y de la Universidad de Princeton a advertir que los cubrebocas podrían convertirse muy rápido en "el próximo problema plástico".
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