Traducido por el equipo de Sott.net en españolMuchos eventos relevantes han sido cuestionados en los últimos 30 años, e Irak es el clásico ejemplo donde se
insultó y difamó a los pocos que cuestionaron el pretexto para invadir (Armas de Destrucción Masiva - ADM), pero luego fueron reivindicados.
Debido al riesgo de conflicto mundial, la amenaza a nuestra salud y modo de vida provocado por la respuesta ante el COVID-19
, nunca ha sido más importante ser escéptico y comprender la evidencia.Al principio de mi carrera, solía hacer arbitrajes financieros, sopesaba la evidencia, y decidía el escenario más probable.
Así que, en términos de lo que está ocurriendo en el mundo, estoy interesado en las narrativas que están abiertas a cuestionarse, así como en los motivos y forma de pensar de las autoridades, los medios de comunicación y los expertos detrás de ellos. Y particularmente la manera en la que el público procesa estos mensajes.
Primero, antes de seguir leyendo, vea este
video. Creo que es divertidísimo y vagamente relevante para lo que voy a decir.
Comentario: Las prohibiciones y destrucciones de registros del pasado son algo totalitario, ya que, para fines políticos, tienden a modificar y fragmentar (aún más) el conocimiento que tiene la mayoría de la población de ese pasado. Las élites -las minorías privilegiadas que tienen el poder de dar y quitar derechos- utilizan a otras minorías como los negros, los hispanoamericanos, los gays, las feministas, para generar violencia y los cambios buscados, para, a continuación, descartar a esas minorías momentáneamente "empoderadas". En el caso de EE.UU. parece muy evidente cómo se puede explotar ciertos traumas colectivos de esa sociedad, y hacerlos escalar rápidamente hacia descargas de violencia. Obviamente lo que sucede en EE.UU. se replica casi inmediatamente por todo Occidente -y en otras partes-, con distintas intensidades.
Para desarmar estas bombas de ingeniería ideológica hay que alejarse de las identificaciones sentimentales reactivas, y mirar el panorama con mejores perspectivas. Y al menos comenzar por dudar de la propaganda de baja escala, mínima: los lemas. Desactivar los mensajes de divisiones sociales que benefician a las élites. En el caso actual de los EE.UU., modificar el lema que dice que sólo "las vidas de los negros importan", sino que debe establecerse que importan todas las vidas de los seres humanos. Ese sí es un mensaje que puede bloquear el juego de dividir y conquistar a las sociedades que utilizan las psicopáticas élites.