Se supone que en nuestro país existe derecho a la información y libertad de expresión. Se supone que los médicos y doctoras tienen libertad para aconsejar a sus pacientes los tratamientos que les convengan. Se supone que en España las vacunas y otros servicios médicos, por lo general beneficiosos, son voluntarios. Se supone y así es pero hay quienes quieren que no sea así.
Lo habréis visto o leído,
el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB) ha propuesto suspender del ejercicio a los profesionales que avalen y promuevan los discursos antivacunas ante sus pacientes teniendo en cuenta que "incumplen" el Código Deontológico. Propone además algo así como la delación, que la ciudadanía denuncie a esos facultativos.
Lo primero que me llama la atención es el concepto "antivacunas". En el diccionario de la Real Academia no existe y sin una definición clara es muy difícil ponernos de acuerdo. Debemos suponer entonces que antivacunas es estar EN CONTRA de TODAS las vacunas. Pero mucho me temo que ese no es el problema.
En los últimos catorce años que estoy dedicando a investigar las prácticas de la industria farmacéutica y la corrupción en el ámbito de la salud sólo he conocido a un profesional de la medicina que me haya dicho que no le satisface ninguna vacuna y fue en una conversación informal (ese tipo de personas además no suelen estar en contra de las vacunas sino a favor de la libertad de elección, es decir no imponen su criterio, informan, opinan y el paciente elige).
Comentario: Proponer la suspensión del ejercicio a los profesionales que cuestionen la seguridad de algunas vacunas ante sus pacientes no es proteger el Código Deontológico, al contrario. Esconder información a los pacientes sobre la falta de seguridad de algunas vacunas y sus efectos adversos NO es ético.
Recordemos que la aplicabilidad de algunas vacunas
como la de la influenza ha sido cuestionada en revistas científicas de prestigio como
The British Medical Journal. Y esto es solo un ejemplo.
Primum nil nocere, "lo primero es no hacer daño".
No se pierda nuestra entrevista a Miguel Jara:
Comentario: Viendo el estado del mundo donde la mayoría de los estudios de este tipo son usados en contra de la población en vez de a su beneficio, y la corrupción de la ciencia, particularmente la psiquiatría, es de esperarse que las personas con tendencias suicidas en vez de ser tratadas holísticamente, sean vistas como una "población problemática" cuya única esperanza sería doparse con peligrosaos e inefectivos fármacos.
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