
El colesterol juega un papel en la estructura de las membranas así como en la producción de ácidos biliares y hormonas.
El mantenimiento de un sistema digestivo saludable requiere la ingesta de lípidos, los cuales incluyen moléculas tales como colesterol, una apropiada provisión de ácidos grasos saturados y poliinsaturados, y otros componentes menos conocidos tales como los glicoesfingolípidos.
El colesterol es el precursos de los ácidos biliosos, los cuales son necesarios para digerir y absorber los ácidos grasos de cadenas moleculares largas.
El colesterol también está reconocido como de importancia fisiológica para la piel y el intestino, donde juega un rol estructural importante como componente de las membranas del órgano. Las células que constituyen la membrana del tracto digestivo son particularmente ricas en colesterol.
Los ácidos grasos saturados cumplen su papel en la integridad de la membrana al proveer los ácidos grasos requeridos para ciertas partes de la estructura de la membrana. Entre sus varios roles están actividades de señalización que, por ejemplo, indican a la musculatura gastrointestinal cuándo contraerse. Los ácidos grasos poliinsaturados también proveen materia prima para las membranas, y funcionan como precursores de varias prostaglandinas, necesarias para mantener ciertas funciones importantes de la mobilidad intestinal.
Los glicoesfingolípidos son lípidos con una molécula simple de azúcar adherida , que se encuentra en las membranas celulares, especialmente las del cerebro. También protegen contra infecciones gastrointestinales, especialmente en infantes y niños. La leche entera es una fuente adecuada, especialmente la leche humana. La digestión grasa de fosfolípidos y otros lípidos produce partes importantes de los componentes necesarios para los tejidos. Estos lípidos especiales usualmente son fabricados por el cuerpo y no provienen directamente de la dieta.
La digestión de ácidos grasos de los triglicéridos es diferente para los ácidos grasos regulares de cadena larga (entre 14 y 22 átomos de carbono), de lo que es para los ácidos grasos de cadena mediana y pequeña (entre 4 y 12 átomos de carbono). Usualmente el 95% de la grasa queda disponible para la digestión, cuando el consumo de ácidos grasos es variado.
Comentario: Para abordar más información respecto al tratamiento de la alimentación, les recomendamos el siguiente documental:
Documental: Comida S.A.