La misión EUMAM-UA de formación de soldados ucranianos para la defensa de su país superó en mayo los 4.000 efectivos ya instruidos en España, y ha provocado reiterados mensajes de agradecimiento de las autoridades de Ucrania, pero el engranaje funciona no sin crujidos. Unos trabajos de contrainteligencia de agentes del servicio secreto ucraniano en el país han causado fricciones entre la jefatura de las Fuerzas Armadas y el mando político de Defensa, confirman a El Periódico de Catalunya, del mismo grupo editorial que este diario, fuentes del departamento que dirige la ministra Margarita Robles.

© David CastroSoldados de una rotación ucraniana forman para comer en la Academia de Infantería de Toledo, el pasado 31 de agosto.
No se trata de un caso de espionaje a España, ni así lo han interpretado las autoridades, pero sí de
una extralimitación del SBU -servicio de inteligencia ucraniano- vigilando posibles amenazas contra la seguridad de los contingentes de reclutas que se forman en cuarteles de, entre otros puntos, Toledo, Cádiz o la localidad gerundense de Sant Climent Sescebes.
Un momento de tensión tuvo lugar el pasado mes de enero, en el apogeo de EUMAM-UA, cuando un oficial del SBU
se salió de su base en Toledo, sin documentación para circular por España y en labores no autorizadas,
como buscar información acerca de ciudadanos con nacionalidad española influidos o comprometidos con el Kremlin.