Traducido por el equipo de SOTT.net

© Channel2nowVíctima de asesinato Brian Thompson, Consejero Delegado de UnitedHealthcare
La semana pasada, el consejero delegado de UnitedHealthcare, Brian Thompson, fue asesinado
a tiros en una acera de Nueva York en lo que claramente fue un ataque minuciosamente planeado. Durante los días siguientes, mientras las autoridades buscaban al asesino, los progresistas de Internet
no se esforzaron en ocultar su alegría por el asesinato de un millonario ejecutivo de seguros de salud como Thompson.
Las redes sociales se inundaron de mensajes y vídeos (con distintos grados de sutileza)
en los que se sugería que Thompson, como mínimo, no merecía ningún lamento por toda la asistencia sanitaria que su empresa había negado a los pobres y trabajadores. Los progresistas enmarcaron el tiroteo como un acto de autodefensa en nombre de la clase trabajadora. Antes de que el presunto asesino fuera
capturado el lunes, prometieron no chivarse si ellos mismos veían al tirador y fantasearon con la idea de que un jurado de la clase trabajadora anulara todos los cargos,
lo que llevaría a que otros directores ejecutivos fueran tiroteados impunemente si supervisaban subidas de precios.
La narrativa que estos progresistas en línea claramente suscriben y perpetúan es una en la que, en Estados Unidos, la atención sanitaria es una industria totalmente libre y no regulada; en la que (debido a una total falta de implicación gubernamental)
los ricos directores ejecutivos cobran los precios que quieren y luego se niegan a proporcionar a los clientes aquello por lo que ya han pagado sin tener que afrontar malas consecuencias.
La caracterización de la asistencia sanitaria y de las compañías de seguros médicos que cobran precios absurdamente altos mientras tratan terriblemente a sus clientes sin el riesgo de perderlos es acertada.
Comentario: Asistencia patrimonial no es asistencia sanitaria. La cuestión es cómo resucitar el sistema y hacerlo asequible.